domingo, 26 de mayo de 2013

COMUNICADO DE LAS FARC-EP AL CERRAR NOVENO CICLO


Compatriotas,

Luego de discutir durante meses en torno a nuestra problemática rural y de buscar soluciones que efectivamente reivindiquen y rediman al campesino, a las comunidades indígenas y afro-descendientes, y que favorezcan el buen vivir de los colombianos, hemos avanzado en la construcción de un acuerdo, con salvedades puntuales, que necesariamente tendrán que ser retomadas, antes de la concreción de un acuerdo final.
 
Las reivindicaciones históricas más sentidas de las comunidades rurales y empobrecidas, fueron bandera al viento en nuestras manos, y argumento para el debate en la Mesa de Conversaciones. Nos erigimos en voz de las gentes del común, de los campesinos sin tierra frente a las alambradas de las grandes propiedades, de las comunidades rurales resueltas a defender su territorio amenazado por la depredación minero-energética de las trasnacionales… Las Cien Propuestas mínimas orientadas al DESARROLLO RURAL Y AGRARIO PARA LA DEMOCRATIZACIÓN Y LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL DE COLOMBIA, son una muestra fehaciente de la profundidad de nuestro compromiso. Allí están plasmadas las ideas de justicia que los de abajo han querido que se les escuche y se les reconozca.

Luego de 22 años de vigencia de una Carta Magna que consagró derechos en el papel, mientras desató su política neoliberal generadora de miseria, desigualdad y violencia, es hora de exigir que la letra muerta de beneficio social de la Constitución y la Ley, resuciten, recobren vida, y sea cumplida por las elites empotradas en el Estado.

En La Habana estamos abriendo una senda para que el pueblo actúe, se movilice, en defensa de sus derechos y siga haciendo escuchar su voz como protagonista principal de la construcción de la paz. Pero preocupa que mientras las mayorías claman reconciliación y expresan sus anhelos de justicia, el país tenga que seguir soportando la inclemencia de medidas y políticas económicas que entregan nuestro territorio a la voracidad de las transnacionales, se siga profundizando la desigualdad, y continúen cayendo compatriotas, de lado y lado, en una guerra de medio siglo que urge una salida política.

Este acto de cierre de un ciclo temático es al mismo tiempo la apertura al trascendental debate en torno a la democracia colombiana. Muchas preocupaciones orbitan nuestra conciencia de voceros de los anhelos populares con relación al trascendental asunto de la Participación Política, que abordaremos en la Mesa de Diálogo de La Habana a partir del 11 de junio.

Urgentes cambios estructurales están tocando las puertas del Estado, reclamando participación ciudadana en las decisiones y en la adopción de políticas que comprometen su futuro de dignidad. Tenemos que volver la mirada hacia nuestros orígenes, para encontrarnos con la enseñanza del Libertador que nos dice que   “La soberanía del pueblo es la única autoridad legítima de las naciones”, que “El destino del ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos! Basta la milicia nacional para conservar el orden interno”, “las minas de cualquier clase, corresponden a la República”, y, “La hacienda nacional no es de quien os gobierna. Todos los depositarios de vuestros intereses deben demostraros el uso que han hecho de ellos”.

En las actuales circunstancias nos preocupa, por ejemplo, la captura del Estado por parte de grupos de poder que aprueban leyes y regulaciones que solo favorecen su egoísmo mientras desprecian el interés común y llevan la desigualdad y la defensa violenta de sus capitales, más allá de los límites de lo infrahumano.

Una suerte de “macrocriminalidad”, en la que reinan la corrupción y la impunidad, se ha apoderado del Estado colombiano. Sigue éste enredado en la telaraña de la ilegalidad narco-paramilitar. Y pululan todavía los comisionistas que hacen el puente entre el Estado, empresas legales y la ilegalidad, para lavar activos, celebrar contratos, robar los recursos de la salud, y saquear las arcas de la nación.

Todos estos, son elementos que hoy obstruyen la posibilidad de construir una alternativa de solución diferente a la guerra, pero confiamos en la sabiduría de las organizaciones sociales, políticas y populares de Colombia, que sabrán desbrozar el camino hacia la paz.

El esfuerzo colectivo por la paz de Colombia tendrá que ser compensado con un tratado justo y vinculante rubricado por una Asamblea Nacional Constituyente que funde nuestra reconciliación a perpetuidad.

El Estado colombiano espera una transformación estructural profunda, que complemente  medidas trascendentales similares a las que ahora hemos acordado, como la de la formalización progresiva de todos los predios que ocupan o poseen los campesinos de Colombia.

La Habana, Cuba, Sede de los diálogos de paz, Mayo 26 de 2013
DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP


Aniversario 49 de las FARC-EP


Historia de resistencia y rebeldía. Las FARC-EP luchando 49 años por la construcción de la Nueva Colombia, la Patria Grande y el Socialismo .

FELICIDADES CAMARADAS, VENCEREMOS

viernes, 24 de mayo de 2013

Las amenazas, la cultura y la coordinación represiva, por Néstor Kohan


¿Ya no hay coordinación represiva en Nuestra América? ¿Se acabó el Plan Cóndor? ¿Se disolvieron los aparatos de inteligencia vinculados al terrorismo de estado? ¿Los grupos de ultraderecha son un triste recuerdo del pasado? ¿Vivimos en una democracia plena?
Cada quien responderá esas preguntas como quiera o como pueda.
En estas líneas me limito a hacer públicos y denunciar hechos puntuales que, ¿por qué no admitirlo?, me generan cierta preocupación.
En Argentina estamos acostumbrados a la vigilancia de los aparatos de inteligencia. Ya son parte del “folclore político” doméstico. Nos escuchan los teléfonos, nos leen los correos electrónicos, nos fotografían las asambleas, nos filman en las movilizaciones. Todo el mundo lo sabe. Los recientes casos, tristemente célebres, del oficial de inteligencia de la policía federal Américo Balbuena, infiltrado más de una década en la agencia de noticias alternativa Rodolfo Walsh, así como el “proyecto X” de inteligencia de la Gendarmería sobre organizaciones populares son tan sólo la punta del iceberg. Es lo que apenas salió a la luz. ¿Y todo lo que no se ve? Sólo alguien demasiado ingenuo o completamente desinformado puede imaginar que esto es producto de la “paranoia”.
El aparato de inteligencia y represión del estado opera a través de múltiples vías. Puede consultarse con provecho el libro de Gerardo Yung SIDE, La Argentina secreta (Buenos Aires, Planeta, 2006), donde aparece la descripción del modo de operar del aparato de inteligencia argentino (dirigido y equipado directamente por la CIA de EEUU y el MOSSAD de Israel) sobre el movimiento popular, sus militantes y sus intelectuales. Uno de los tantos departamentos de la central de inteligencia de Argentina está dedicado, obviamente, a la informática. Utilizan tecnología de punta, en gran parte proveniente de Israel. Desde allí interceptan mensajes, escuchan, miran y, ¿por qué no?, arman páginas y blogs en la web.
En ese clima político han aparecido últimamente una serie de páginas de Internet destinadas a contrarrestar a las agencias de información alternativa. Se presentan como gestionadas en forma “amateur” por individuos sueltos o viejitos reaccionarios. Pero por la cantidad de información que manejan, el seguimiento al detalle, día y hora, de movimientos sociales, partidos políticos e incluso individuos, sería imposible que una o dos personas puedan mantenerlas funcionando en forma “amateur”. Es evidente que hay un aparato detrás, una organización de vigilancia colectiva que intenta operar con información de inteligencia sobre la opinión pública. Quien sospeche que esto es “paranoia” que siga disfrutando de su ingenuidad.
En una de esas páginas, titulada CATAPULTA, me acusan con nombre y apellido, incluyendo fotografías de mi persona y tapa de mis libros, de ser un “escritor guerrillero” aduciendo como prueba haber publicado un libro sobre EL CAPITAL de Karl Marx y mi participación durante una década en la Universidad Popular que promovieron las Madres de Plaza de Mayo. Cada vez que publican artículos o notas sobre Néstor Kohan las ubican en la sección CONOCIENDO AL ENEMIGO. En una de ellas pretenden señalarme como “brazo político de las FARC” (referencia a la insurgencia de Colombia, hoy en diálogos de paz en la Habana, Cuba) junto al profesor de economía Jorge Beinstein, ya que ambos pertenecemos al Movimiento Continental Bolivariano (MCB). Véase http://www.catapulta.com.ar/?p=2629
Esta página de ultraderecha argentina disfraza su tarea incluyendo “notas color” donde acusan a la Iglesia del Vaticano de ser “demasiado liberal” y otras tonterías similares, pero el eje habitual de sus informaciones son, invariablemente, el seguimiento al detalle de las actividades de la izquierda y de las organizaciones populares.
“Acostumbrado” a nuestra ultraderecha criolla y a sus servicios de inteligencia siempre rodeándonos, dejé pasar esas publicaciones, no sin cierta preocupación.
Un tiempo después de que apareciera mi fotografía en la sección “CONOCIENDO AL ENEMIGO” de Catapulta, viajé a México a un seminario internacional organizado por el Partido del Trabajo (un partido legal e institucional, con representación parlamentaria) y al llegar al aeropuerto de México oficiales de INTERPOL me retuvieron el pasaporte y me llevaron a su oficina. No pasó nada grave. Me devolvieron el pasaporte. ¿Para qué hicieron eso? Nunca lo supe.
Luego fui a Santiago de Chile a presentar la edición chilena de mi último libro sobre el pensamiento teórico del Che Guevara y sus cuadernos de lectura marxista. En el aeropuerto de Santiago, a la hora de sellarme los documentos, comenzó un extenso interrogatorio sobre el contenido de mis clases, los amigos chilenos que me irían a recibir, mis contactos políticos y una serie infinita de preguntas policiales muy detalladas. Me exigían datos sobre las universidades que visitaría. Salí de ese interrogatorio y les pregunté a otros pasajeros si les habían hecho preguntas. Nadie que tomó el mismo vuelo que yo había sido interrogado.
Y ahora me encuentro, de pura casualidad, buscando información en Internet, con una nueva y amarga “sorpresa”.
Aparece una página, claramente de la inteligencia colombiana (por la cantidad de información y de notas diarias dedicadas a la insurgencia y al movimiento popular colombiano), titulada Colombiaopina’s Blog donde los editores publican la siguiente nota: “CONOCER A LOS APOLOGISTAS DE LAS FARC: NESTOR KOHAN”. Véase: http://colombiaopina.wordpress.com/2012/12/14/conocer-a-los-apologistas-de-las-farc-nestor-kohan/conocer-a-los-apologistas-de-las-farc/
Allí utilizan una fotografía mía donde estoy dando una conferencia sobre Karl Marx en Europa. Estos agentes de inteligencia la retocan y la trucan, al peor estilo del stalinismo (que retocaba las fotos donde Trotsky aparecía al lado de Lenin, borrándolo), reemplazando los símbolos de una organización política de Santiago de Compostela (Galiza, estado español) por el escudo de las FARC-EP de Colombia.

foto original y foto trucada


Todo el mundo sabe que en Colombia las amenazas de muerte y los asesinatos políticos selectivos estuvieron y están a la orden del día. El caso del profesor Renan Vega Cantor, autor de una gran cantidad de libros sobre historia y Premio Libertador en Venezuela ha sido uno de los más recientes (hasta donde tenemos noticias). Renan Vega vino a la Argentina escapando de ese acoso político y esas amenazas de muerte y recibió la solidaridad de muchísimas personalidades políticas, intelectuales, revistas, cátedras y organizaciones estudiantiles. Lo mencionamos porque es el más cercano y el más reciente del que tenemos memoria.
También sabemos que la clase dominante colombiana no sólo ha amenazado, asesinado y reprimido dentro de su propio territorio nacional. No hace demasiado tiempo el intelectual y dirigente político Narciso Isa Conde, también integrante del Movimiento Continental Bolivariano, recibió un atentado —afortunadamente frustrado— en su país, República Dominicana. Como hacían los militares argentinos de Videla o los chilenos de Pinochet, esta gente vigila, amenaza, mata y asesina incluso más allá de sus fronteras.
Por eso dejé pasar las (falsas) notas acusatorias de los servicios de inteligencia de CATAPULTA. No le di mayor importancia a las “anécdotas” de INTERPOL en México y al rarísimo e inesperado interrogatorio de la policía en Chile. Pero cuando me encuentro ahora con esta burda maniobra de la inteligencia militar colombiana, creo que es hora de hacerlo público. Porque acá hay una coordinación represiva. Estas “coincidencias” no son casuales. Exactamente la misma información (falsa, trucada) y el mismo montaje comienza a aparecer en fuerzas represivas de países distintos.
En la acusación fraguada, malintencionada y pérfida a la que hago referencia, los agentes de inteligencia colombianos pretenden señalarme como “uno de los principales ideólogos de las FARC en este momento”. ¡Qué delirio, Dios mío! Estos fascistas no sólo son reaccionarios de ultraderecha, además tienen graves problemas mentales. ¿Cómo se imaginan que alguien que vive en Argentina, a miles de kilómetros de Colombia, puede ser un ideólogo de una organización de otro país? Como se han quedado sin los viejos cuentos del “comunismo que viene de Moscú o de Pekín”, ahora inventan ideólogos… argentinos. No puedo menos que reírme. Parece un chiste (malo) de argentinos. Los argentinos no sólo han puesto un Papa en el Vaticano, también controlan a las FARC de Colombia. ¡Qué delirantes!
Y no sólo eso, me acusan afirmando lo siguiente “y desde las páginas electrónicas de la organización narcoterrorista “tira línea” [Néstor Kohan] sobre lo que debe ser el comportamiento de los terroristas en el proceso de La Habana”. ¡Qué subestimación tiene esta gente de la insurgencia colombiana! ¿Un movimiento social y político con miles de integrantes, que hace 60 años que lucha en su país, necesitaría que alguien “le tire línea” sobre los problemas colombianos? Ni siquiera tengo datos empíricos de la economía colombiana, de la propiedad de su territorio, del desarrollo de su industria, de los niveles de su comercio exterior. No conozco ni siquiera las provincias colombianas. ¿Cómo “tirar línea” sin vivir ahí ni conocer a fondo un país? ¡Qué delirantes!
En su nota macartista y fraudulenta no se ahorran nada. Me acusan de “terrorista” por haber colaborado durante muchos años con el Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil. ¿Quién en su sano juicio piensa hoy que los campesinos brasileños son “terroristas”? ¿Detrás de estas acusaciones no estará la inteligencia de EEUU?
Los milicos de CATAPULTA me acusan de “terrorista” y “guerrillero” por haber colaborado durante una década con las madres de plaza de mayo (colaboración absolutamente gratuita, agrego… para evitar malentendidos, jamás cobré un solo peso).
Los milicos de Colombia me acusan de “terrorista” por haber trabajado junto a los campesinos de Brasil y por sugerir que lograr la paz en Colombia es muy difícil debido al terrorismo de estado de su clase dominante.
Como “pruebas” incluyen dos notas mías, pequeñísimas. (Estos lúmpenes a sueldo del estado ni siquiera se tomaron el trabajo de leer los libros míos que ellos citan como un pecado gravísimo). Una es sobre la paz en Colombia —que ellos rechazan, pues apuestan a la guerra y a la solución militar del conflicto— y otra es sobre una vieja biografía del escritor Arturo Alape del que hice una reseña bibliográfica hace 15 años.
Sobre la primera nota, “La paz en Colombia”, ni siquiera me había enterado que la agencia de noticias alternativa anncol la había publicado. Tuve que pinchar el link de los fachos para enterarme… porque el original salió en una página española. Si anncol rebotó esa nota, ¿qué problema hay? ¿Es pecado?
Sobre la segunda nota, citan un pequeñísimo texto que escribí en los años 90 sobre una biografía de Arturo Alape sobre Marulanda (buenísima, la recomiendo, la publicó editorial Planeta) que un dirigente sindical argentino nos había regalado, hace como 15 años, a mi padre y a mí. Una biografía literaria que hasta incluye elementos de ficción. La biografía se titula Tirofijo: Los sueños y las montañas. Este texto sobre la biografía de Alape fue escrito en la década del ’90 y lo incorporé al libro Pensar a contramano. Las armas de la crítica y la crítica de las armas. Buenos Aires, Nuestra América, 2007.pp.289-290. Como los fachos no leen libros gordos, porque es mucho trabajo, se tomaron de ese texto donde comparo a las FARC-EP de Colombia con el EZLN de México, trazando analogías y diferencias. Sí, también viajé a México y participé en un encuentro del zapatismo (EZLN) en 1996. ¡Qué pecado mortal!
¡Néstor Kohan defiende la rebeldía del pueblo colombiano! ¡Gravísimo! ¡Llamen a la Inquisición! También defiende a los campesinos de Brasil y a los indígenas de México y estuvo muchos años junto a las madres de plaza de mayo. Podrían haber agregado otros “pecados mortales”. Tuve el honor de conocer a Fidel Castro y a Hugo Chávez. También pude entrevistar a Evo Morales. Michael Löwy (brasileño, de inspiración trotskista-guevarista) prologó dos libros míos. Armando Hart Dávalos (cubano, fundador del Movimiento 26 de julio junto a Fidel) prologó otro texto mío. Osvaldo Bayer (argentino y anarquista) también prologó un libro mío. ¿Y qué? ¿Piensan identificar, marcar y amenazar de muerte a todos ellos? Soy amigo de muchos marxistas de España, Francia e Italia. ¿Piensan cruzar el mar e ir a “marcarlos” al otro lado del agua?
En las acusaciones de estos militares y agentes de inteligencia hay solo un dato cierto. Formo parte del Movimiento Continental Bolivariano… Es verdad. ¡Y a mucha honra! Es más, acabo de escribir un libro entero dedicado a Simón Bolívar y nuestra independencia (Una lectura latinoamericana). ¿Está mal? ¿Tanto miedo le tienen al fantasma de Simón Bolívar?
Como parte del Movimiento Continental Bolivariano hemos compartido un montón de clases y seminarios de estudio con la bandera de Simón Bolívar detrás nuestro (y del Che Guevara, ya que nuestra Cátedra de Formación Política lleva su nombre). Clases donde han participado muchos jóvenes estudiantes, trabajadores de fábricas recuperadas, piqueteros, y militantes populares compartiendo el conocimiento con profesores, escritores, intelectuales y pensadores como Osvaldo Bayer, Vicente Zito Lema, Atilio Boron, Jorge Beinstein, Claudio Katz, el embajador de Palestina en Argentina y varios dirigentes piqueteros. También participaron profesores brasileños, uruguayos, bolivianos, cubanos, venezolanos y chilenos. Las fotografías de esas clases y debates con estos profesores e intelectuales están en Internet. Nunca las ocultamos. ¡Todas clases públicas! ¿Piensan “marcarlos” y callarlos a todos?
Más allá de lo personal, quiero hacer una reflexión mínima sobre las preguntas del comienzo. ¿Desapareció el Plan Cóndor? ¿Ya no hay coordinación represiva a escala continental? ¿Los servicios de inteligencia y los aparatos de “seguridad” (qué palabra engañosa…) no se pasan información, no coordinan la vigilancia, no articulan el seguimiento y la represión?
Sus concepciones, que lamentablemente no quedaron recluidas en el pasado, continúan operando con objetivos precisos:
(1) Aniquilar por la fuerza a todo movimiento social rebelde, desde los tímidos movimientos urbanos y rurales que sólo se proponen reformas puntuales, hasta la insurgencia. TODOS SON ENEMIGOS. Para ellos todos son “terroristas”.
(2) Aislar a los rebeldes: el famoso “sacarle el agua al pez” que en los ’60 promovieron los franceses en Argelia y los norteamericanos en Vietnam, doctrinas que luego se aplicaron a rajatabla en Nuestra América. Que los rebeldes se queden solitos, aislados, sin que nadie opine, sin que nadie hable, sin que nadie vea nada.
(3) Golpear a la cultura de la rebeldía y al pensamiento crítico, considerados como “núcleo central del adoctrinamiento subversivo-terrorista” (según el teórico militar argentino Osiris G. Villegas: Guerra revolucionaria comunista [Buenos Aires, Pleamar, 1963; primera edición de la Biblioteca del Oficial del Círculo Militar Argentino, 1962]). La cultura es el germen de las revoluciones… por eso en ese espacio hay que vigilar, amedrentar, golpear y si es posible, aniquilar.
(4) Demonizar, satanizar y generar TERROR entre la juventud, el estudiantado, la intelectualidad, los periodistas, las abogadas, los profesores y las profesoras. ¡Qué nadie hable! ¡Qué los escritores no se animen a escribir! ¡Qué nadie investigue nada! ¡Qué los libros no circulen ni se lean!
(5) Sentar las bases de los futuros asesinatos selectivos. En Colombia lo vienen haciendo desde hace décadas. La Triple A argentina (Alianza Anticomunista Argentina) comenzó igual, señalando futuras víctimas. Amenazando. “Identificando”. Marcando.
No quiero ser pesimista. Tengo ganas, tengo deseos que las cosas cambien. No me gusta la cultura “dark” ni hago el culto de la melancolía. Pero tampoco soy ingenuo.
No creo que los aparatos de represión de este continente se hayan transformado en dulces monjitas o inocentes carmelitas descalzas. En Argentina, con formas “democráticas” desapareció Julio Lopez, testigo contra los asesinos militares. Hasta el día de hoy… “nadie sabe nada”.
No creo en la sonrisa hipócrita del presidente Obama. Cuanto más sonríe, más golpes de estado hay. ¿Qué pasó en Honduras? ¿Y en Paraguay? ¿Se desmantelaron las nuevas bases militares estadounidenses en Colombia? No, no le creo a Obama. Es un rubio disfrazado de afrodescendiente. Es más de lo mismo. Su multiculturalismo es una mercancía de shopping que nada tiene que ver con el totalitarismo de su american way of life que nos pretende imponer de mil maneras, cada día más sutiles, vigilancia, control y represión incluida.
No le creo al presidente Santos ni al ex presidente Uribe. Parece que entre ellos están peleados. La página de inteligencia militar que me “marca”, me señala y amenaza, critica a Santos, seguramente a favor de Uribe. No conozco esa interna política de Colombia ni me interesa. Los nazis también se peleaban entre ellos pero a la hora de matar, asesinaban todos juntos.
Cuando me encuentro ante estas publicaciones amenazantes me acuerdo de algunos viejos, queridos y admirados desde mi adolescencia.
Jean-Paul Sartre, por ejemplo, en medio de la histeria colonialista francesa y europea, se animó a defender los derechos a la rebeldía y a la insurgencia del pueblo de Argelia. No eran demonios, tenían derechos, dijo Sastre fumando su pipa. No merecían ser torturados, violados, asesinados. Sartre se puso en contra a todo el mundo, pero continuó defendiendo a los rebeldes. ¡Y bien que hizo!
Bertrand Russell, viejito, arrugado, completamente canoso, admirador de Leibniz, amante de la matemática y la lógica simbólica, se sobrepuso a las amenazas y no dejó un minuto de condenar la injusta guerra de Vietnam. Incluso lo metieron preso, pero siguió ejerciendo la solidaridad con la gente humilde y los pueblos rebeldes, brutalmente quemados y arrasados por el NAPALM de los marines norteamericanos.
Eric Hobsbawm, viejito judío rodeado de la flema y la neblina inglesa, al hablar de la insurgencia colombiana y el pueblo de Marulanda, no dudó en escribir que “En Colombia se vive la movilización campesina más grande de todo el hemisferio occidental”. No los nombraba como “terroristas” sino como campesinos movilizados.
Noam Chomsky, neurótico obsesivo fascinado por las estructuras del lenguaje y las formas de racionalidad humana, escribió en su libro Estados Canallas. El imperio de la fuerza en los asuntos mundiales (Cambridge, South End Press, 2000; Buenos Aires, Paidos, 2001) que la insurgencia colombiana no constituye una banda de delincuentes, secuestradores, bandoleros y forajidos y, menos que nada, una “narcoguerrilla terrorista” sin ideología. ¿También lo van a marcar e identificar como “apologista de las FARC”? ¿También lo van a amenazar? ¿Van a ir a fotografiarlo hasta su casa en Estados Unidos?
Al enterarme que estos milicos, policías y aparatos de inteligencia me señalan con nombre, apellido y fotografías, me cuesta dormir. Mentiría si dijera que no tengo miedo. Sería una bravuconada tonta. Sólo alguien delirante puede no aferrarse al principio de realidad. Si quieren generar miedo, lo logran. La cuestión es qué hacemos nosotros con nuestros miedos. ¿Nos sometemos? ¿Nos anulamos como sujetos? ¿Dejamos de ser quienes somos? ¿Dejamos de escribir? ¿Abandonamos las clases de formación política? ¿Nos callamos la boca frente a la larga mano del terrorismo de estado?
Max Horkheimer decía “La lealtad a la filosofía significa no permitir que el miedo disminuya nuestra capacidad de pensar”. Y tiene razón. Todavía hoy tiene razón. Hegel, otro gigante del pensamiento, en su Fenomenología del espíritu escribió que “Solo si se pone en juego la vida, se conserva la libertad”. Y nuestro querido Rodolfo Walsh cerraba su carta a los mugrientos asesinos, terroristas de estado: “sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”. Por la misma época de Rodolfo Walsh, en plena dictadura militar de Videla, mi padre fue amenazado de muerte, tuvo que irse de la casa y andar escondido. Nunca dejó de ser quiera era. No pudieron con él.
Así que no dejaremos de hacer lo que hacemos. Seguiremos estudiando y escribiendo, continuaremos con las clases itinerantes de formación política, no dejaremos de investigar ni de denunciar los crímenes del terrorismo de estado.
Buenos Aires, 24 de mayo de 2013
Agradezco difusión

DENUNCIA URGENTE: ELIMINADO EL BLOG DE LA DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP EN LA HABANA

La Habana, República de Cuba, sede de los diálogos por la paz con justicia social para Colombia. Mayo 24 de 2013.

DENUNCIA PÚBLICA

La Delegación de Paz de las FARC-EP denuncia los siguientes hechos:

1. Que el día 23 de mayo de 2013 hacia las 18:00 horas fue eliminado el blog de nuestra delegación que se encontraba alojado en el servidor de Google. 

2. Que la información ubicada en él fue sustraída.

Estos hechos resultan violatorios del derecho a la libertad de expresión y atentan contra la creación de un ambiente democrático y participativo para la Mesa de Diálogos entre las FARC-EP y el gobierno de Colombia.

La responsabilidad de estos actos solo puede recaer en los enemigos de la Paz y la reconciliación de los colombianos y las colombianas. 

Alertamos sobre este suceso, que es conexo con los diversos intentos de sabotaje a blogs y páginas web de organizaciones sociales, populares y de oposición política; al tiempo que hacemos un llamado a la prensa alternativa a redoblar sus esfuerzos e interés en transmitir la información veraz y oportuna sobre la Mesa de Diálogos.

La Delegación de Paz de las FARC-EP seguirá haciendo su labor de resistencia al entramado asimétrico de los medios de comunicación. Prontamente estará disponible un nuevo portal para mantener informado al mundo entero sobre nuestras posiciones y propuestas.

El terrorismo cibernético no acallará la verdad del pueblo.

Delegación de Paz de las FARC-EP

martes, 21 de mayo de 2013

Entrevista de Alfredo Molano a la Delegación de Paz de las FARC-EP



 

Domingo, 19 de mayo de 2013

Entrevista de Alfredo Molano a la Delegación de Paz de las FARC-EP

'Uribe nos despejó en el Valle'

De nuevo en el Hotel Sevilla, me encontré –cita previa– con los negociadores de las Farc en La Habana: Pablo Catatumbo, Iván Márquez, Jesús Santrich y Marco León Calarca

Por: Alfredo Molano Bravo

En un rincón de la gran sala comenzó la conversación. La delegación del Gobierno había llegado en la tarde y Sergio Jaramillo había dictado una polémica conferencia en la Universidad Externado la noche anterior. Creo que buena parte de los temas que los comandantes desarrollaron tiene que ver con esa conferencia, que, confieso, no había leído, encantado con la arquitectura y la afabilidad de la gente de Santiago de Cuba, en donde fui, casi como un peregrino, a conocer el cuartel Moncada, donde comenzó la historia movimiento del 26 de julio y la revolución cubana.

Alfredo Molano Bravo: Hablemos de la pequeña historia del acercamiento secreto con el gobierno de Santos.
Pablo Catatumbo: Los primeros pasos de la negociación que hoy se desarrolla en La Habana están arropados por un pacto de confidencialidad que no podemos divulgar. Sin embargo, hay unos antecedentes que deben ser conocidos o recordados.
AMB: ¿Como cuáles?
PC: Hay hechos que el país no conoció en su momento y que hoy se deben contar para ir abriéndole campo a la verdad histórica.
Al comienzo de los años 90, en el gobierno de Gaviria, estuvimos muy cerca de un arreglo de verdad, un “acuerdo en lo fundamental”, como dijo Álvaro Gómez. Convocada por medios irregulares una asamblea constituyente, las Farc se mostraron interesadas en participar, entre otras cosas porque Jacobo Arenas había lanzado la iniciativa desde los acuerdos de La Uribe con Belisario. Más aún, para darle espacio a la Unión Patriótica, propusimos la elección popular de alcaldes y gobernadores.
Nosotros estábamos preparados para la constituyente, y el gobierno de Gavira, sin oponerse públicamente a nuestra participación, barajaba sus cartas. Con una de ellas en el bolsillo llegaron altos funcionarios del Gobierno a conversar con Marulanda un mes antes de la elección de constituyentes; buscaban definir el número de constituyentes de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), compuesta por ELN, EPL, FARC y M-19 en la asamblea constituyente. Conversaron con Marulanda y con Alfonso en muy buenos términos hasta que se trató el número de constituyentes de la Coordinadora. Días antes se habían reunido sus jefes Francisco Caraballo, el cura Manuel Pérez, Carlos Pizarro con Marulanda para definir nuestra participación. Las cifras eran muy distintas y la diferencia muy grande. Gaviria ofrecía cinco cupos y la Coordinadora pedía 20. Una vez puestos los números sobre la mesa, los delegados dijeron: “Los toman o los dejan”. 
Marulanda no contestó ni sí ni no, dijo solamente: “Necesitamos un tiempo para consultar con todos los miembros de la CGSB”. No hay tiempo, respondieron en forma perentoria los funcionarios, el helicóptero no puede volar después de las 5 de la tarde. Ustedes deben tomar la decisión ya. Marulanda no podía tomarla y les dijo: “Quédense esta noche aquí y mañana encontramos una solución”. Respondieron: No, no tenemos tiempo. Marulanda les ripostó: si no tienen una noche para conversar, ¿qué tiempo le van a dedicar a la paz? Así que el helicóptero salió aquella tarde sin una respuesta. Un mes después, el día de la elección de constituyentes, el Ejército bombardeó los campamentos del río Duda. Fue la llamada Toma de Casa Verde, que ni fue en Casa Verde ni fue toma; el coronel Alfonso Velázquez reconoció después en un escrito que el alto mando militar admitió que el operativo había sido un gran error militar. La realidad es simple y llana: No nos liquidaron, allá seguimos. Lo digo ahora: Los ultimátum no sirven con las Farc.
Fue el momento en que más cerca hemos estado de un acuerdo de  paz. Es obvio que si nosotros participamos en una constituyente y compartimos su redacción, de hecho, nos acogemos a ella sin reservas y queda sin fundamento el alzamiento armado. La insurgencia no puede seguir alzada en armas contra una Constitución que ha suscrito. 
El error de Gaviria y del M-19 fue pretender que se podía hacer una paz parcial, una paz oportunista sin que estuviéramos todos. La arrogancia de dirigentes alejados del pueblo y desconocedores de la realidad histórica, como César Gaviria, impidió un acuerdo que era muy posible y que habría sido muy sólido.
Jesús Santrich: Se bombardeó una posibilidad de paz. En lugar de cerrar el terrible capítulo de la guerra, Gaviria y su comisionado, Rafael Pardo, prefirieron negociar con Carlos Pizarro –un hombre a quien respetamos porque dio su vida por los ideales–, pero al que, cabe recordarlo, le facilitamos los medios económicos  de los que carecía el M-19 para que pudieran poner en libertad a Álvaro Gómez cuando lo retuvieron. La historia de esa verdad no está escrita. Como dice Pablo: Con nosotros no valen ultimátum. Esas bravuconadas definitivamente no sirven, y se lo decimos sin arrogancias. En cambio se perdió la oportunidad de ahorrarle al país miles de muertos, de dolor y de sufrimiento.
AMB: ¿Por qué las FARC no negociaron con Samper? 
Iván Márquez: El gobierno de Samper no tenía legitimidad suficiente para adelantar una negociación de paz. Los militares lo tenían bloqueado. Bedoya blandía el sable cada vez que el presidente hablaba de paz. Cuando se comenzó a hablar de un despeje de la Uribe, una zona despejada de hecho porque el Gobierno no sabía ni dónde quedaba ese municipio, Bedoya se insubordinó y le pidió a Samper dar la orden por escrito con el objeto de legitimar un golpe militar. Samper no tenía con qué hacer frente al poder de los militares. Carlos Holmes, ahora precandidato de Uribe, era un simple lagarto. Le propuso al Secretariado, en su desesperación y su impotencia, unir los ríos del suroriente para desarrollar el país. Una goyenechada pura y simple. Samper propuso negociar en medio del conflicto, lo que para nosotros ha sido siempre un error que mucho cuesta. Algún día se conocerá la correspondencia lambona que sostuvo en esa época Carlos Holmes Trujillo con Jacobo y Alfonso.
AMB: ¿Pero acaso la tregua bilateral no les da una ventaja militar a ustedes?
JS: No nos da ventajas, nosotros dimos una tregua unilateral y el Gobierno no la interpretó como un gesto de buena voluntad sino como un síntoma de debilidad. Quisimos mostrar que suspendiendo las acciones militares ofensivas no se fortalecía el Ejército. No lo entendieron. Quizás el país y la comunidad internacional sí lo comprendieron.
AMB: ¿Y cómo fue el rollo con Pastrana? 
Marco León Calarcá: Pastrana confiesa en su mamotreto de 800 páginas que el Caguán fue una estrategia para poder armar al Ejército, que jamás tuvo una real voluntad de paz. Lo reconoció Víctor G. Ricardo: las FF.AA. no tenían ni pertrechos, ni botas, ni gasolina para los aviones. Si las Farc hubieran advertido este hecho, no se habrían sentado a conversar con el Gobierno. Además, Pastrana se había comprometido, como recordó hace poco Felipe López en el reportaje, excelente por lo demás, que le hace Juan Carlos Iragorri, a combatir al paramilitarismo, lo que nunca hizo. Ese fue el fracaso del Caguán.
Hoy debería leer el libro el presidente Santos, quien debido a sus múltiples ocupaciones, seguramente no ha tenido oportunidad de mirarlo. Marulanda, que era un experto en emboscadas, sabía lo que el gobierno de Pastrana buscaba y por eso dejó la silla vacía. Pero era un guerrero noble y le hizo saber a Pastrana que no asistiría a la apertura formal de las negociaciones en San Vicente. Pastrana se presentó para hacer quedar mal a Marulanda. Si bien la silla quedó vacía, no cayó en el vacío su discurso, un discurso que se debe volver a leer con cuidado. No se trataba de que se le pagaran unas gallinas y unas mulas. Cuando Eastman, el pequeño, le preguntó: “Comandante, ¿usted no quisiera volver a Marquetalia y tener una finca cafetera grande con ganado y mulas?” Marulanda le dijo, sin ofenderse: “Sí, quiero, mijo, una finca grande llamada Colombia, no con mulas sino con tractomulas para mover todo lo que se produce”.
AMB: Y con Uribe ¿hubo acercamientos?
PC: Y muy serios, a pesar de su gritadera bélica. Uribe no es un guerrero, es un bravucón. Antes de terminar el segundo gobierno, cuando su candidatura estaba haciendo aguas, un empresario al que las dos partes teníamos confianza –un verdadero facilitador– hizo un puente con Luis Carlos Restrepo y por ahí con Uribe. La embajada americana y la Iglesia estuvieron informadas del paso, según nos enteramos por wikileaks. Pasaron unos días hasta cuando recibimos una carta muy amable y bien escrita firmada por Frank Pearl, en ese momento consejero de Uribe, que planteaba un diálogo secreto en Brasil con Alfonso Cano o conmigo.
Nosotros analizamos con seriedad la iniciativa y concluimos que estando por finalizar el gobierno, no tenía sentido abrir un proceso sin saber quién podría ser el nuevo mandatario. Así que se contestó con un “No, gracias; por ahora no”.
De todas maneras quedó en el ambiente el ánimo de la iniciativa para encontrarnos en la zona donde yo operaba –Barragán, Santa Lucía, La Mesa–. El Ejército despejó en efecto el área, a pesar de lo que el ministro de defensa declaraba en público. Nos mandaron decir que esa era una prueba de la voluntad de conversar, pero el Gobierno estaba ya de salida y nosotros leímos lo que era cierto: Uribe necesitaba nuestro apoyo.
AMB: ¿O sea que durante el gobierno de Uribe si hubo un despeje?
PC: Sí señor, así fue. Se puede verificar por las fechas. 
IM: Más aún, hubo otro antecedente por allá a mitad del gobierno de Uribe. El presidente nos hizo saber que estaría dispuesto a despejar los municipios de Florida y Pradera si Marulanda estaba dispuesto a conversar, pero que el único problema era que ese despeje incluía los ingenios azucareros de Ardila Lulle. Álvaro Leiva les hizo caer en la cuenta del error. Se trataba de un encuentro con el Bloque Occidental de las Farc y ya estábamos listos a viajar al sitio con Caliche, Pacho Chino, Leonel Páez, Reinel, mejor dicho, el alto mando.
AMB: ¿Y por qué razón no se llevó a cabo el encuentro?
JS: Porque cuando las cosas estaban listas, estalló una bomba en la plaza de la Universidad Militar. Puro ruido. No hubo heridos ni muertos, pero el Gobierno concluyó que nosotros la habíamos puesto y se canceló el encuentro. Como no fuimos nosotros, sabíamos qué buscaba el que la puso. Los medios le dieron un gran despliegue al hecho y algunos –los de siempre– dijeron que el acto mostraba la hipocresía de las Farc, su doble juego. Después enredaron todo con una mujer que sacaron de la manga y que dizque nos hacía inteligencia. Una falsa Mata Hari criolla. 
AMB: Ahora hablemos de las relaciones con Santos
IM: Después del desencuentro con Uribe vino el “ruido de llaves” que hizo Santos en el discurso de posesión. Lo interpretamos como un buen mensaje y no nos equivocamos, porque un día nos llegó un texto autorizado por él, pero sin su firma, diciendo que el Gobierno podría estar interesado en explorar una solución política al conflicto armado. Ya el Gobierno hablaba de conflicto armado y no de amenaza terrorista, lo que era un paso significativo.
Alfonso Cano respondió, en medio de un intenso acoso militar, con una conferencia grabada que dio a lo que él llamaba la “guerrillerada” y que difundimos ampliamente. Alfonso decía más o menos: “Sí, exploremos”. Después envió otro mensaje más claro: “Conversemos”. 
Hay que decir –añade Iván Márquez– que el papel del presidente Chávez en las aproximaciones fue definitivo. Después de ocho años de guerra sin cuartel, de guerra a muerte, nosotros desconfiábamos de todo. Chávez aclimató con paciencia y sabiduría la necesaria confianza en una salida negociada. Todos los primeros pasos se dieron en  Colombia con su ayuda.
AMB: ¿Hubo alguna condición previa?
PC: Por parte nuestra, la única condición fue que la clase dirigente, representada en los dos partidos tradicionales, estuviera  dispuesta a reconocer su responsabilidad histórica en la violencia desde sus orígenes hasta el presente; ese solo hecho abriría una perspectiva, una avenida de paz, porque se restablecería la verdad histórica. Santos, hay que subrayarlo, estuvo de acuerdo. Las únicas condiciones que pusimos nosotros fueron las de tener esa disposición de ánimo para conversar y que las Farc nunca aceptarían un acuerdo que no incluyera la reforma agraria y la justicia social.
AMB: ¿Y de las armas, qué?
JS: Nosotros tenemos una disposición sincera y serena para participar en los cambios que el país requiere si hay democracia. Nunca hemos dicho que sólo con las armas se llega al poder. Marulanda dijo: “Si los cambios se hacen por la vía democrática, las armas serán innecesarias”. Nosotros no estamos apegados a ellas. Pero no aceptamos la pax romana que quieren imponernos. A la hora de la verdad, si hay buena voluntad de las partes, las armas son un asunto secundario. El IRA no ha entregado una sola pistola y hoy hay gobierno y democracia en Irlanda del norte. El pacto, convertido en texto constitucional, las haría inútiles. Inclusive podríamos dar cumplimiento a un precepto constitucional lógico: En Colombia hay un solo Ejército. Pero hay muchos casos que están vivos, como la muerte de Guadalupe Salcedo. Desmitifiquemos la entrega de armas. Las armas no se disparan solas, se tornan inútiles. Si los compromisos se cumplen, son innecesarias; si hay una voluntad de paz verdadera, todo se arregla. ¿Acaso no es bueno para ellos reducir el PIB “de armas” de casi el 6 % al, digamos, 4 %? ¿Cuántos kilómetros de carretera se podrían hacer con ese 2%? ¿Cuántos subsidios de vivienda se podría dar? ¿Cuánta salud no se podría dar? No se le puede sacar el cuerpo al problema de la salud. Es, hoy por hoy, el asunto que más le preocupa al pueblo. El Gobierno le pone pañitos de agua tibia a un enfermo moribundo como es la Ley 100.
AMB: Ustedes han adelantado, según parece, un buen trecho en el tema agrario con las zonas de reserva campesina. ¿En qué van?
IM: Hablemos claramente. Nosotros no estamos pidiendo que sean soberanas sino que sean autónomas, como lo son los municipios que tienen un consejo, una administración elegida, que hacen sus planes de desarrollo y cuidan su medio ambiente; que pueden planificar el uso de regalías y manejar las transferencias, que pueden llegar a votar una decisión que consideren pone en peligro su estabilidad ambiental. Ese cuento de las “republiquetas independientes” es una falacia inventada por los militares para desconocer un programa originado en el campesinado y reglamentado por una ley de la república. Quisiéramos decir que sobre el primer punto de la agenda llevamos redactadas en limpio como acuerdo diez cuartillas. Avanzamos. Venimos a meter el acelerador a fondo. Ya entramos hoy miércoles 15 de mayo en el tema de la laborización del trabajo rural para que los campesinos tengan derecho a vacaciones, prima, cesantía, salud, pensión. 
MLC: Es paradójico, lo que el campesinado y las Farc están pidiendo en materia agraria es que se cumplan dos leyes fundamentales, la Ley 200 del 36, que da derecho de propiedad a los poseedores de mejoras –que es lo que se pide cuando se habla de los nueve millones de hectáreas–, y la Ley 160 de 1994, que crea las zonas de reserva campesina. O sea, que se atiendan las solicitudes hechas por los campesinos de reconocer sus mejoras y convertirlas en zonas de reserva campesina. Es simple: que se cumplan las leyes que ellos mismos han redactado en la Constitución. 
JS: Si el Gobierno no cumple sus propias leyes, ¿cómo podremos confiar en que cumpla los acuerdos que se firmarían?
AMB: Ustedes piden cambios sociales, pero ¿dónde está la línea entre lo posible y lo que no se puede pedir sin caer en lo irrealizable? 
MLC: Nosotros estamos dispuestos a un acuerdo de paz con justicia social. No estamos pidiendo la “revolución por contrato”, sino una reestructuración política sólida que nos permita participar en la construcción de una verdadera democracia; podríamos pactar una larga tregua, una tregua de varios años para compartir la responsabilidad de sacar el país de la pobreza y de la injusticia. 
AMB: El Gobierno ha dicho que ni la política económica ni la doctrina militar son negociables, y ustedes firmaron el acuerdo que excluye esos temas.
IM: El gobierno de Santos nos cierra esta puerta al impedirnos negociar la política económica. ¿Cómo vamos a hablar de justicia social con los TLC que están arruinando a los cafeteros, a los arroceros, a los agricultores de papa y de maíz, a los productores de lácteos, que, como hemos visto, están hoy protestando y organizándose? ¿Cómo vamos a pasar por alto la política económica que permite el robo del oro y del carbón que están haciendo las grandes mineras? ¿Cómo vamos a hablar de justicia social viendo cómo arrasan con la altillanura, acaban con su gente y con sus recursos hídricos? Es necesario recordar que el Acuerdo firmado con Santos dice muy claramente que “el desarrollo económico con justicia social y en armonía con el medio ambiente es garantía de paz y progreso”. ¿Cómo entonces hablar de construcción de la paz sin hablar del desarrollo económico con justicia social? El Gobierno alega que el preámbulo del acuerdo firmado no hace parte del acuerdo. ¡Es como decir que el preámbulo de una constitución, su marco general, su espíritu, no son vinculantes! ¡Absurdo! ¡Un preámbulo no es una nota decorativa!
JS: La discusión del modelo de desarrollo se está dando en la calle, el cuestionamiento a los TLC es tema de discusión en toda reunión.  Los editoriales de prensa lo traen a cuento. ¿Acaso la crisis de Grecia, de Italia, de España no están impugnando el llamado Consenso de Washington? Pero aquí está prohibido discutir un modelo que ha demostrado ser el motor de la injusticia social y de la exclusión económica. 
PC: Más aún, si vamos a hablar de paz y vamos a hablar de armas, ¿cómo podemos pasar de agache ante una doctrina militar que ha tolerado al paramilitarismo? Ahora nos quieren vender el cuento de que los militares –algunos, muchos, no importa– nada han tenido que ver con la formación de un ejército que llegó a tener –y tiene– varios miles de hombres armados. ¿Cómo podemos aceptar que semejante fuerza que cometió los crímenes más atroces que el país haya conocido se formó, creció y se fortaleció a espaldas de los generales, sin que en más de 20 años se hubiera producido un solo combate con la Policía y el Ejército? ¿Qué clase de generales tenemos entonces? La doctrina militar vigente debe ser discutida por el país porque sus efectos están a la vista de todo el mundo. Baste con leer los periódicos, baste con contar los muertos y las desapariciones registrados por las ong. ¿Cómo sabe el Ejército cuantos hombres y mujeres en armas tenemos, sus edades, su lugar de nacimiento, y no dice cuántos hombres, mujeres y niños han muerto en el país durante los 60 años de confrontación armada? La sola cifra es un argumento para que se discuta una doctrina militar que ha favorecido tal cantidad de muertos y desaparecidos, de falsos positivos, de masacres, de torturas. Saquemos los trapos al sol, todos los trapos, y que esto sea, en vez de un tendedero de muertos, un tendedero de confesiones francas y valientes. No le temamos a la verdad de la guerra, una guerra en que están comprometidas dos partes y no una sola.
AM: ¿Cómo destrabar el embrollo en que estamos metidos? 
PC: El país está maduro para escuchar con serenidad una declaración de responsabilidad histórica en el desastre que hemos vivido durante 60 años. Esa sola señal sincera por parte del Gobierno permitirá avanzar en transformar el acuerdo firmado en un tratado de paz. Que se reconozcan las víctimas del conflicto, las víctimas de las dos partes. Que se pongan sobre la mesa todos los componentes del rompecabezas, que se traigan a la mesa todas las víctimas y todos los victimarios, siempre y cuando se reconozca que nosotros nos armamos en legítima defensa y que en legítima defensa hemos sostenido una larga guerra sin ser derrotados. 
Quiero decir una cosa en voz alta: Este Secretariado está dispuesto a buscarle de una vez por todas la comba al palo. Propendemos por una participación activa de todo el pueblo, y la fórmula histórica es una asamblea constituyente.
AMB: ¿Están ustedes tan seguros de tener en ella mayoría, o mejor, de no ser una minoría que pueda ser aplastada? 
PC: Creemos que el pueblo nos oye. Pero si el pueblo decide por mayoría hacernos a un lado, aceptamos su veredicto. Son las reglas del juego. Nosotros le apostamos a una asamblea constituyente con carácter legislativo para que no vuelva a pasar lo que pasó con la del 91, en la que, por ejemplo, el principio de ordenamiento territorial no ha podido salir del limbo. Ahora, con la propuesta de Zonas de Reserva Campesina, puede tomar vida.
Por último, lo digo para que se oiga: A Santos le falta gobernabilidad. No se puede negar. Necesita una mayoría fuerte para poder firmar la paz y nosotros estamos dispuestos a ayudar a construirla siempre y cuando tenga ese único objetivo: la paz, la reconciliación política definitiva entre colombianos.
Por: Alfredo Molano Bravo

miércoles, 15 de mayo de 2013

Francisco Santos: El vicepresidente de los escuadrones de la muerte, por Iván Márquez integrante del Secretariado de las FARC-EP


El señor Francisco Santos, vicepresidente de Colombia durante los 8 años de mandato del presidente narco paramilitar Álvaro Uribe Vélez, arrebatado ahora por el más extraño frenesí, ha resuelto empuñar con desparpajo cínico, la bandera de las víctimas del conflicto colombiano.
Sin ofender el mundo de las aves: un “pájaro” tirándole a las escopetas. Para ilustración de la opinión internacional, en la época de la violencia bipartidista, en la década del 50, a los integrantes de los escuadrones de la muerte o paramilitares, que causaron más de 300 mil muertos con el visto bueno del gobierno de Colombia, se les conoció con el nombre tenebroso de “pájaros”.
Francisco Santos, repulsivo arlequín de la política colombiana, imploró a los cabecillas paramilitares crear los escuadrones de la muerte en Bogotá, con el nombre de BLOQUE CAPITAL. Alojó a Salvatore Mancuso, uno de los jefes de las denominadas Autodefensas, en su propia residencia. Mancuso recuerda los tapetes y el color de las cortinas de los lujosos ventanales… Pasmosamente recomendó a los paramilitares no cometer en cada una de sus incursiones más de tres asesinatos y no desaparecer los cadáveres. Mejor digámoslo con sus propias palabras: “Maten a esos HP que se están tomando al país, pero no los desaparezcan, porque los desaparecidos se convierten en un problema para mi fundación”. Cobarde paramilitar que azuzaba masacres sin arriesgar el pellejo.
Esperamos que la Fiscalía General, que lo tiene indiciado, no demore más el veredicto sobre este criminal.
Que se vaya al carajo con sus vallas.
______________________ Delegación de paz FARC-EP
15 de mayo de 2013

martes, 7 de mayo de 2013

!ALFONSO CANO VIVE! IN MEMÓRIAM Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP


Alfonso Cano, otro dirigente revolucionario que abraza la inmortalidad Allá, en medio del incontenible fuego guerrillero contra el régimen de oprobio y vende patria que nos oprime, cumplió su cita con la muerte, en ejercicio de su misión histórica, para orgullo y ejemplo de los revolucionarios de Colombia, Latinoamérica y el mundo entero.

El páramo de Sumapaz, vinculado gloriosamente a la historia por la heroica resistencia campesina a la voracidad latifundista en buena parte del siglo veinte, sería testigo del arribo del joven Alfonso Cano a las filas de las FARC-EP. En esos bellísimos parajes de la cordillera oriental habría de producirse su encuentro con los dos grandes fundadores, Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas, quienes no vacilarían para integrarlo como miembro pleno del Secretariado Nacional, la exigente dirección revolucionaria encargada de conducir las distintas estructuras de las FARC en todo el país.

Su trayectoria rebelde

Aquella decisión no era gratuita. Alfonso contaba ya con una larga y fértil trayectoria de rebeldía, florecida en medio del torbellino mundial de los años sesenta, época en la que la juventud se encargaba de echar por tierra más de un mito edificado por la sociedad de mercado.

Los estudiantes, ese torrente de energía continuamente movilizado y renovado, desenmascaraban la brutal agresión imperialista contra el humilde pueblo de Vietnam, manifestaban entusiastas su respaldo incondicional a la revolución cubana, y con ella su admiración por las emblemáticas figuras de Fidel y el Che, se sumaban conmovidos a la solidaridad con  los campesinos que se alzaban en Marquetalia, aplaudían el levantamiento de las comunidades negras contra la discriminación racial en el territorio de los Estados Unidos y vibraban emocionados con las luchas de africanos y asiáticos contra el colonialismo.

Alfonso Cano encarnó ejemplarmente a esa generación comprometida de manera íntegra con la causa universal de los oprimidos. Su activa militancia revolucionaria supo fundarse en una creciente formación marxista, que, unida a su incansable trabajo, habría de conducirlo a ocupar las más importantes responsabilidades dentro de la Juventud Comunista. Su espontánea contribución clandestina a las FARC lo alejaría de las actividades legales. El apoyo logístico al movimiento armado, así como la instrucción ideológica y política de sus combatientes harían parte de sus delicadas tareas  durante varios años. Finalmente, tras el paso por la dura fragua de la cárcel, determinó vincularse de lleno a la guerrilla en las montañas.

Poco después de su llegada al Sumapaz  marchó por el lomo de la cordillera rumbo al municipio de Colombia, en el departamento del Huila, en donde habría de efectuarse un primer encuentro de la delegación del Secretariado y la comisión del gobierno, como paso previo a la apertura del proceso de diálogos entre las FARC y la administración de Belisario Betancur. Se puede afirmar así que desde el momento mismo en que el Camarada Alfonso Cano descendió del bus en San Juan del Sumapaz,  dio comienzo a su trabajo por la paz del país por encima de múltiples riesgos y esfuerzos. Ese sería siempre el talante de su compromiso.
Un convencido de la solución política

Fue en Casa Verde, al lado de Manuel y Jacobo, en donde se inició de manera diligente su papel en el Secretariado.  De aquella época, que ronda los Acuerdos de La Uribe, datan los cimientos de la doctrina fariana sobre  la superación del conflicto social y armado en Colombia, según la cual esta sólo podrá fundarse en la solución  de los problemas estructurales que originaron el alzamiento, contrariamente a quienes desde el Establecimiento y falsas posiciones de izquierda pregonan que la fórmula para la paz consiste en la renuncia de los revolucionarios a sus principios, su sometimiento a las posiciones de las clases dominantes y la traición ante las ofertas y lisonjas del Establecimiento.

Fue a Alfonso a quien correspondió encabezar la delegación de voceros de las FARC en las conversaciones entre la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar y el gobierno de Cesar Gaviria en Caracas y Tlaxcala, que fracasaron cuando el gobierno optó por levantarse de la mesa, para evadir la discusión con la guerrilla y la dirigencia sindical, acerca del paquete de medidas económicas neoliberales implementadas con los sonoros nombres de modernización, apertura económica y privatización.

También lo vimos en el Caguán durante la etapa de los diálogos con Pastrana, al lado del camarada Manuel y demás miembros del Secretariado, trazando las líneas que habrían  de guiar ese nuevo intento por hallar salidas civilizadas al conflicto que nos envuelve desde hace más de seis décadas, el cual  naufragó nuevamente cuando el gobierno de turno, argumentando razones similares a las de Gaviria, acabó de manera unilateral con el proceso, abandonando la discusión de los temas pactados en la agenda.

Tras asumir la comandancia de las FARC, el camarada Alfonso Cano, consecuente con esta línea de conducta política, asegura en carta dirigida mandos y guerrilleros en junio de 2008: “Persistiremos en nuestros esfuerzos por alcanzar la paz democrática por las vías civilizadas del diálogo tal como lo hemos hecho desde hace 44 años, porque es nuestra concepción revolucionaria, porque así son nuestros principios”.

Y unas semanas antes de morir, en mensaje enviado al Encuentro Nacional por la Paz realizado en la ciudad de Barrancabermeja, expresa así  su pensamiento: “Las FARC-EP quiere hoy reiterar, una vez más, que creemos en lo solución política, que creemos en el diálogo, que creemos viable la consigna central de este evento, la consideramos justa.  El diálogo es la ruta. Los convocamos a todos ustedes a que  a partir de la culminación de este evento irriguen en el país y en el mundo esos inmensos deseos que tenemos las grandes mayorías de este país de encontrar las soluciones políticas al conflicto”.

Ese era su pensamiento, su concepción de paz para la patria, una paz cimentada sobre la base del progreso  y el bienestar para el pueblo, fundada en una verdadera democracia, con empleo, salario justo, tierra para los campesinos, salud y educación para todos. Tal vez por eso la burguesía militarista y sanguinaria, al igual que sus corifeos a sueldo, enemigos todos del pueblo de Colombia, aseguran que se trató de una persona intransigente, contraria a la solución política.

Sus aportes a la lucha

Junto con Manuel y Jacobo le correspondió a Alfonso integrar un equipo que en su composición resumía la esencia histórica de las FARC-EP, campesinos, obreros y estudiantes reunidos bajo las banderas ideológicas del marxismo leninismo aplicado a nuestra realidad, para verterlo en directrices certeras  al accionar político y militar del Ejército del Pueblo, en conclusiones de conferencias y plenos, declaraciones y manifiestos que desarrollan lo contenido del programa político partidario, el plan estratégico y la plataforma bolivariana.

Su invaluable aporte a la línea político militar de las FARC-EP  lo encontramos recogido en los múltiples documentos que le correspondió elaborar en su condición de miembro del Secretariado Nacional. En ellos se pone de presente su magistral capacidad de síntesis del pensamiento colectivo, su atinada visión de la realidad nacional y su certero manejo del método marxista para desentrañar la esencia de los fenómenos y dar respuesta precisa a los complejos problemas que se presentan a la dirección revolucionaria en un país como el nuestro.
Comunista integral, no vaciló en la defensa de los más caros principios organizativos cuando quiera que los mismos pudieran sufrir merma, o lo exigiera la lucha ideológica interna contra toda expresión extraña a la ideología proletaria.

En abril de 2000, ante más de treinta mil entusiastas asistentes y con  la presencia  de la mayoría  del Estado Mayor Central, Alfonso Cano asumió la dirección del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, con un sesudo discurso que puso al desnudo, de manera incisiva, el carácter violento y criminal del régimen, sustentando la necesidad de levantar esta novedosa herramienta organizativa como alternativa para la unidad de los humildes de Colombia, en su lucha por alcanzar la paz con justicia social y soberanía.

Por los mismos días,  en desarrollo de una reunión en Villa Nueva Colombia, sede de los diálogos con el gobierno, con  asistencia de embajadores y representantes de 29 naciones y el Estado Vaticano, expuso en nombre del Estado Mayor Central de las FARC las razones históricas del conflicto, develó la doble moral de la burguesía colombiana y el imperialismo norteamericano en el tema de la lucha contra las drogas, denunció la inclemente expoliación de nuestros recursos naturales y reclamó la solidaridad de la comunidad internacional en la búsqueda de la solución política para el conflicto. Su propuesta final de moratoria del pago de la deuda externa como forma de liberar recursos necesarios para nuestro desarrollo terminó por acarrearle el cerrado aplauso de todos los participantes.

Justo reconocimiento

Su designación como integrante de la dirección de la Coordinadora Continental Bolivariana se constituyó en el reconocimiento de los pueblos de Latinoamérica y el Caribe a su compromiso inquebrantable con la liberación del dominio imperialista. Reconocimiento que adquiere un carácter doblemente meritorio en una época como la actual, cuando la ideología dominante se encarga de proclamar que el imperialismo no fue más que una construcción mitológica del pasado, y se hace objeto de indescriptibles riesgos a todo antiimperialista consecuente.

El hombre revolucionario

Dueño Alfonso de una inmensa capacidad para el análisis, nada escapaba a su aguda y certera observación que luego tomaba cuerpo en frases precisas al hablar o escribir. Como expositor y conferencista de temas ideológicos o asuntos específicos de la problemática realidad colombiana, convertía en una rica experiencia el privilegio de escucharlo. Excelente conversador, de maneras amables en el trato y fino humor bogotano, trasmitía grata calidez a su interlocutor mientras con  su mirada de grandes ojos abiertos, indagaba las razones ocultas tras los gestos y personas.

Jamás abandonó su pasión por los deportes. Hincha enamorado del club Millonarios de la capital de la república, en cuyas divisiones inferiores llegó a jugar, no dudaba en plantar  discusión a cuanto seguidor del Independiente Santafé osara retarlo. Siempre siguió con atención los resultados del campeonato y vibraba o sufría con las actuaciones de su equipo. En épocas anteriores, cuando la dinámica de la confrontación lo permitía, se le veía con alguna frecuencia jugando al fútbol con sus camaradas o manejando con destreza la raqueta en una mesa de ping-pong.

Entre los juegos de mesa gustó sobremanera del armador de palabras, que al igual que las cartas le permitía desentrañar los pormenores más recónditos de la personalidad de sus rivales. Seducido por el automovilismo seguía emocionado las trasmisiones de las válidas y disfrutaba con los logros de Juan Pablo Montoya en la Fórmula Uno. Amante de los animales, cuidaba y atendía con cariño aquellos que escogía como mascotas. Entre estas se encontraron siempre los perros, que hasta su propia muerte le arrancaron especial afecto.

En sus ratos de ocio y entretención no faltó nunca la tertulia al ritmo de boleros antillanos y canciones clásicas de salsa, mientras degustaba un trago de Remy Martin. Y a la hora de bailar, sabía hacerlo con la especial habilidad de quienes aprendieron de esas artes en los lugares preferidos de la bohemia bogotana de los años sesenta y setenta del siglo pasado.

Pero sin lugar a dudas su verdadera pasión fue la lectura. Era común hallarlo sumergido en ella durante horas y horas, devorando un libro tras otro con incansable dedicación, sin que le faltara tiempo para leer en forma asidua diversas clases de revistas y publicaciones. Ello le permitía hallarse al tanto de toda clase de asuntos. Este hábito le venía de muy joven, quizás reforzado por la exigente discusión política que rondaba el caldeado ambiente de sus años de estudiante en la Universidad Nacional. Desde entonces ningún campo del saber escapaba a su atención, aunque sus favoritos fueran la filosofía, la economía, la política, la historia, la literatura, la lingüística y las distintas manifestaciones del arte.

El cuadro de teoría y práctica

Su incuestionable autoridad política y moral echaba raíces en la esmerada formación intelectual que se fue labrando con los años, al lado de la cual siempre jugó igual importancia su desempeño en las diferentes actividades revolucionarias. Alfonso añadió toda la vida a su innegable capacidad teórica una incesante práctica material que hizo de él un destacado cuadro integral del movimiento armado, dispuesto permanentemente a conjugar pensamiento y acción del modo más consecuente y valeroso.

Ese inamovible rasgo de su carácter nunca pudo ser perdonado por sus detractores, dentro de quienes se contaron siempre los desertores de la lucha revolucionaria legal o armada. Una vida ejemplar, al servicio de la causa de los pobres hasta las últimas consecuencias, constituye una impronta encendida y quemante que arde desesperante en la conciencia de toda esa inteligencia a sueldo del gran capital, que hoy como ayer destila su frustración en los medios de comunicación y el mundo académico  “políticamente correcto”.

Al fallecer el camarada Manuel, sus compañeros del Secretariado Nacional no dudaron un instante  para designar a Alfonso Cano como nuevo Comandante de las FARC-EP. Desde la fundación de la organización sólo Marulanda había ocupado ese cargo. Al nuevo Jefe le correspondió asumir el mando en una etapa de intensa confrontación con el régimen, en la que demostró con creces sus capacidades como conductor político militar, ya evidenciadas en su desempeño como Coordinador de los Comandos Adán Izquierdo y Occidental. De modo rápido supo ganar el reconocimiento y el respaldo de mandos y tropas guerrilleras, que vieron materializar en la práctica concreta de los planes su certera orientación.

Prueba de ello el nivel alcanzado por las FARC en el departamento del Cauca, donde el Camarada Alfonso pasó sus últimos días al frente de los audaces destacamentos guerrilleros que diariamente ponen en aprietos a las tropas oficiales, cuyos mandos no logran explicarse las razones de su fracaso al tratar de contener el imparable accionar de la insurgencia. Allá, en medio del incontenible fuego guerrillero contra el régimen de oprobio y vende patria que nos oprime, Alfonso Cano cumplió en forma heroica su cita con la muerte, en ejercicio aguerrido de su misión histórica, para orgullo y ejemplo de los revolucionarios de Colombia, Latinoamérica y el mundo entero.

El Comandante Alfonso Cano cayó en combate, ofrendando su vida de manera generosa por la liberación de la patria y como muestra del compromiso irreversible que inspira a mandos  y combatientes del Ejército del Pueblo. Su vida y su muerte nos señalan la senda por donde han de transitar la victoria popular y Nueva Colombia.

Su testamento epitafio

Siguiendo el camino trazado por Manuel y Jacobo antes de partir, contó con tiempo y dedicación suficientes para completar los trazos sobre los cuales debemos continuar trabajando en este tramo de la historia. Así lo certifican las palabras dirigidas a todos los miembros del movimiento cuando asumió la comandancia de las FARC-EP:

“Camaradas: los caminos que conducen al incremento de la lucha popular en sus más variadas formas y a la conquista del poder, nunca han sido fáciles, ni en nuestro país ni en ninguna otra parte del mundo, ni ahora ni antes. Solo la profunda convicción en la victoria, en la justeza, validez y vigencia de nuestros principios y objetivos y un monolítico esfuerzo colectivo, garantizarán el triunfo. A los reaccionarios que hacen cuentas alegres con las FARC les informamos que la intensidad de la confrontación nos ha fortalecido, hemos estrechado vínculos con las comunidades, sus organizaciones y las luchas populares, elevado la disciplina y el respeto por la población civil e incrementado nuestra cualificación y aprendizaje. Han caído guerrilleros porque así es la lucha, pero también su generosa sangre derramada es evidencia de nuestro total compromiso con el pueblo, otros camaradas ya cubrieron la trinchera y muchos más continúan llegando a filas, así fueron también la gesta de nuestra independencia y todos los procesos liberadores de la humanidad donde se desataron los demonios de la guerra…”

“…Somos una fuerza revolucionaria con la suficiente historia, solidez y consistencia para superar el fallecimiento de nuestro Comandante en jefe, porque él mismo nos instrumentó y contribuyó en el esfuerzo colectivo de consolidación política y militar. El Secretariado, el Estado Mayor Central, los Estados Mayores de los bloques y frentes, los comandos de todo nivel, los mandos y combatientes de las FARC-EP garantizaremos el triunfo”. Palabras que parecen redactadas a propósito de su propia muerte, como si de su propio epitafio se tratara.

¡CAMARADA ALFONSO CANO!... ¡MORIR POR  LA PATRIA ES VIVIR PARA SIEMPRE!

Montañas de Colombia, enero de 2012

Secretariado del Estado Mayor Central
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo FARC-EP