domingo, 31 de octubre de 2010

martes, 26 de octubre de 2010

LA ÚLTIMA ENTREVISTA AL COMANDANTE JORGE BRICEÑO Por Jorge Enrique Botero


Serranía de La Macarena, Colombia. Camino por los pliegues de la serranía de La Macarena con una escuadra de 11 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), penetrando las entrañas de la última cadena montañosa que exhibe la topografía colombiana antes de que el paisaje se colme de unas llanuras tan verdes como infinitas, capaces de llegar hasta Venezuela y Brasil, miles de kilómetros más al oriente.

Han pasado casi tres años desde que le envié al Mono Jojoy una solicitud para entrevistar a Tanja Nijmeijer, una joven holandesa que se incorporó a las filas de las FARC a finales de 2002, y hace apenas unos días me llegó respuesta positiva. De inmediato preparé mi equipo de grabación, empaqué unas pocas mudas de ropa y emprendí el camino.

Ahora que sigo las huellas de Tanja y me acerco lenta y penosamente al lugar remoto donde la imagino, crece mi curiosidad por esta mujer, convertida en una verdadera leyenda de estas selvas ignotas donde se libra, desde mediados del siglo pasado, la guerra más larga del hemisferio occidental.

Hace sólo un par de semanas vi en Bogotá un documental en el que la madre de Tanja le pide a las FARC que le permitan a su hija volver a casa. La pieza audiovisual, dirigida por el realizador holandés Leo de Boer, muestra a una madre aturdida que vuela sobre la selva amazónica en un helicóptero del ejército colombiano, gritando por un altavoz a su hija que huya. Hannie, la madre de Tanja, también aparece en el documental pidiendo perdón a un grupo de víctimas de la guerra por las eventuales acciones violentas que pudo haber cometido su hija.

Mientras subimos y bajamos montañas en absoluto silencio, con el eco de los morteros rebotando en las paredes rocosas de la serranía, me asaltan recuerdos del día que conocí a la holandesa, por allá en junio del 2003, pocos meses después de su ingreso a las filas insurgentes. La idea de una Tanja virtualmente secuestrada por las FARC no encaja para nada con la entusiasta guerrillera que tuve ante mí. Entonces ya se llamaba Alexandra y portaba un fusil AK 47 que parecía hecho a su medida. Extenuantes jornadas de entrenamiento a lo largo de varias semanas le habían esculpido un cuerpo que era la envidia de las otras guerrilleras y sus primeros amores en el monte ya comenzaban a asomarse entre el follaje. También se insinuaba su faceta de educadora, por lo que el Mono Jojoy ya le había echado el ojo.

Unos meses más tarde la volví a ver. Ya estaba en los campamentos del comandante del Bloque oriental, impartiendo clases de inglés a un selecto grupo de guerrilleros.

–We are FARC, we are the people army, les hacía repetir a sus alumnos una y otra vez en la muy bien acondicionada aula de clases donde la encontré de nuevo.

Los días y sus noches pasan, hasta que Efrén, el comandante del Frente 27 de las FARC y jefe del campamento donde espero, me anuncia el 19 de agosto que debo prepararme, pues dentro de unas horas veré a "Holanda". "El camarada Jorge (Briceño) le manda saludos, quié quita que le dé una entrevista", agrega Efrén.

El 20 de agosto emprendo una corta marcha al final de la cual descubro a Alexandra fundida en el follaje, mezclada con más de 300 guerrilleros que se alistan para una solemne parada militar en la que se "graduarán" como guerrilleros 57 jovencitos recién ingresados a las filas de las FARC y –de paso– se rendirá homenaje a Jacobo Arenas, uno de los fundadores de esta enigmática y beligerante fuerza insurgente colombiana.

La cámara ya está encendida y enamorada de Tanja cuando, de repente, entre un denso túnel de árboles, caminando lentamente y visiblemente afectado por la diabetes y por el paso del tiempo, hace su entrada en la escena Jorge Briceño, el jefe del Bloque oriental de las FARC, más conocido como el Mono Jojoy.

Lo escoltan su guardia personal y un pequeño ejército de enfermeras, así como su hijo, "Chepe", su antigua compañera, "Shirley", su sobrina "Diana" y el hombre encargado de grabar sus pasos, "Julián", también sobrino del más temido guerrero de las FARC y el más ansiado trofeo del gobierno de Bogotá.

Al terminar la parada militar, después de los himnos y las arengas, saludo al jefe guerrillero. “Lo felicito por atreverse a venir hasta acá. Desde mañana podrá entrevistar a Alexandra”, me anuncia, al tiempo que lanza bromas sobre los estragos que han hecho la vida y el cáncer sobre mí.

Le agradezco a Jojoy por permitirme llegar hasta sus dominios para hacer la historia de Tanja, pero le advierto que no pienso irme de allí sin grabar una entrevista con él.

–Hace más de siete años que usted no le da una entrevista a nadie –argumento.

El jefe guerrillero hace un silencio que parece eterno antes de contestar.

–Lo voy a pensar, pero mientras tanto dedíquese a "Holanda" –responde.

El 25 de agosto, 27 días antes de que una tormenta de bombas acabe con su vida, tengo frente a mis cámaras al Mono Jojoy. Esta es su última entrevista a un medio de comunicación.

Jorge Enrique Botero: Pasaron ocho años de Uribe, también pasaron más de 10 mil dólares de Estados Unidos y unos 30 mil millones de dólares de inversión colombiana; decenas de miles de soldados, aviones, desembarcos, bombardeos, recompensas, informantes y sin embargo las FARC siguen ahí… ¿Cómo explica usted esto, comandante?

Mono Jojoy: Sencillamente porque el pueblo es invencible y las causas por las que surgimos nosotros están vivas. Con el uribismo esas causas se han multiplicado y eso hace que las FARC cada vez se perfeccionen más en su parte política y militar. Esa es la razón por la cual ni los imperialistas ni la oligarquía colombiana ni Uribe pueden derrotarnos: porque somos un pueblo alzado en armas.

JEB: ¿Cómo se ha expresado en el terreno militar ese perfeccionamiento de las FARC al que usted se refiere?

MJ: En mucha más movilidad, mejor cumplimiento de la comandancia en todos los niveles de la aplicación táctica, operacional y estratégica de nuestra línea, pero también en la organización de las masas, del contacto con el pueblo. Continuamos avanzando con más fuerza porque tenemos 46 años de existencia y vamos para 47. Se acercan levantamientos populares. No sólo en Colombia, sino en toda América, en el mundo.

JEB: Las FARC venían de un periodo de casi tres años de diálogos, de una zona despejada, de poca confrontación con el ejército y de repente se rompen los diálogos; ¿qué tan duro les dio a ustedes ese tránsito de la zona de despeje al Plan Patriota? 

MJ: El planteamiento político-militar y estratégico de las FARC siempre ha sido para unas guerrillas móviles, un ejército de regular. Nosotros durante todo el tiempo de conversaciones tuvimos eso muy claro, entonces lo que se produjo fue un acoplamiento a la nueva situación. Además, en el gobierno de Andrés Pastrana había cinco municipios despejados de fuerza pública, pero en el resto había confrontación político-militar.

JEB: Comandante, camino a este lugar donde estamos realizando la entrevista, tuve la ocasión de conversar con muchos guerrilleros, que de alguna manera se sentían agradecido con la cantidad de entrenamiento, de experiencia de combate adquirida en estos años. ¿Qué cambios ve en sus tropas?

MJ: Unos mandos, un personal de base mucho más calificado, más político, más trabajador por la paz de Colombia, que ven necesaria la confrontación militar para poder llegar a unas conversaciones. Nosotros no estamos haciendo la guerra por la guerra, o porque nos guste, es que el Estado se inventó esta guerra y este mismo Estado con sus dirigentes oligarcas, con los gringos, tienen que resolverla.

JEB: Hace unos siete años, que fue la última vez que pude entrevistarlo, usted le pronosticaba a un grupo de prisioneros de guerra que con el presidente Álvaro Uribe no iba a haber ningún tipo de acuerdos, y su pronóstico se cumplió. Quisiera preguntarle: en su opinión, ¿para dónde va la guerra, que avizora en el futuro con la llegada de Juan Manuel Santos como nuevo presidente del país?

MJ: Santos, como continuador de una política imperialista, oligárquica, buscará por todos los medios destruir la lucha del pueblo colombiano. Nosotros, que hacemos parte de esa lucha, partimos de que el pueblo es invencible, entonces la guerra va para terminarla en una mesa de conversaciones resolviendo lo que está planteado en los documentos de las FARC, de otra manera no hay acuerdos.

"Esto no se termina a tiros, ni a bombas, ni a misilazos, ni con aviones: se termina con cabeza pensante, con políticas, resolviendo lo que necesita el pueblo. Para eso va la guerra. Nosotros humildemente, con mucha modestia, continuamos enfrentando militarmente porque no hay otra salida. Es el contendiente el que no quiere hablar. La guerra seguirá mientras la oligarquía decida mantenerla. No estamos de acuerdo con la guerra, la hacemos porque nos obligaron, la impusieron. No hay otra decisión, y lo hacemos con dignidad".

JEB: Quedan 19 oficiales de la fuerza pública en poder de las FARC. ¿Qué sabe de ellos, cómo están de salud, en qué condiciones se encuentran, y qué piensa que pueda pasar respecto a su libertad?

MJ: Primero, el canje de prisioneros continúa vigente, porque son planteamientos de las FARC, por eso luchamos y el pueblo colombiano tiene que meterle mucha energía para sacar a esos suboficiales y oficiales de la policía y el ejército que están en nuestro poder. Esa es una decisión política. El gobierno ha dicho: los vamos a rescatar por los medios que sean, y en ese orden, ha habido unas acciones aciagas, desgraciadas, en las que han tenido la oportunidad de salir algunos, pero eso no indica que todos puedan tener éxito. El objetivo es el canje, y continuamos luchando por eso.

JEB: ¿Qué noticias tiene de los rehenes, qué se sabe de su salud?

MJ: Están bastante ajetreados por la movilidad, por los operativos militares, por bombardeos que ponen en peligro a esa gente que luchó por el Estado, por la oligarquía colombiana, a la que no les importan un carajo. Ellos solamente los mandan como carne de cañón al combate, donde mueren o quedan mutilados, siendo gente pobre lo mismo que nosotros. Gente del pueblo.

JEB: Se ha especulado mucho sobre el supuesto aislamiento total en que se encuentran las FARC, incluso se han acuñado frases como que ustedes están comiendo raíces. Recientemente se hizo un gran despliegue sobre supuestas cuevas donde usted se encontraba escondido… se dice que ustedes están desconectados del mundo. ¿Qué tan conectado al mundo se siente el Mono Jojoy?

MJ: Nosotros estamos conectados con el mundo. Estamos informados, y hoy las FARC son conocidas en todas partes donde hay seres humanos. ¿Que comemos raíces? Sí, comemos yuca, comemos papa, arracachas, y otras. Estamos muy bien, con el mejor estado físico, porque somos atletas, somos móviles y no nos van a amedrentar con nada.

JEB: ¿Qué tanto hace falta el genio político y militar de Marulanda en las FARC de hoy?

MJ: Lo hemos sentido en nuestro ser, todos los guerrilleros de las FARC, tanto el secretariado, el estado mayor central, comandancias de bloque, comandos conjuntos, frentes, etcétera, porque no hay otro igual.

JEB: ¿Cuál es la política de frontera de las FARC?

MJ: La política de frontera es de buenas relaciones con los vecinos, de organización de masas, de respeto mutuo, y dentro de estas políticas ha habido algunas faltas por mandos que no cumplen a cabalidad la orientación y hemos tenido dificultades. Pero de hermandad, porque somos pueblos bolivarianos que nos une la libertad, la justicia y la unidad.
La vigencia de la lucha armada

JEB: ¿Qué le contesta el Mono Jojoy a quienes afirman que pasó el tiempo de las armas?

MJ: Cada uno tiene su forma de pensar. Si está presidiendo un Estado, si está de senador de una república, si está en el poder, tiene una forma de pensar. Nosotros, que estamos en la lucha popular, pensamos que la lucha armada revolucionaria tiene plena vigencia y por eso los documentos de las FARC no tienen qué reformarles, porque eso tiene que ver con las oligarquías y con los imperialistas. El día que cese la agresión contra los pueblos del mundo, que la oligarquía deje de matar a los colombianos entonces habrá cambios en ese orden.

JEB: En la unidad suya se desempeña Alexandra, la joven holandesa que ingresó a las FARC en 2002. ¿Cuál es su opinión de ella? ¿Cómo interpreta que una muchacha como ella esté en las filas de la guerrilla colombiana? 

MJ: Ella es una mujer que llegó a Colombia por necesidades de trabajo, por deseos de conocer el mundo y fue conociendo a las FARC porque le hablaban muy mal de las FARC, porque le decían que las FARC no existían y que éramos de lo peor, y nos fue conociendo y se enamoró de la lucha revolucionaria a partir de las FARC. Luego, ella en la vida guerrillera es una extraordinaria estudiante que hace todo lo que corresponde a un guerrillero, ha hecho los cursos básicos, los medios, los generales, se desempeña muy bien y la gente la quiere. Además ya comienza a dirigir porque tiene capacidad. Es una mujer de la que se ha especulado mucho, pero ella es una revolucionaria europea, es una internacionalista y a través de ella pueden llegar muchos más, porque la explotación es mundial.

JEB: ¿Cuando ella ingresó y usted la vio pensó que iba a servir para guerrillera o tuvo sus dudas?

MJ: Al principio, cuando nos vimos por primera vez, por la experiencia que se tiene, uno dice, esta no aguanta, por el comportamiento que hay que tener en el monte, por su estado físico, pero me equivoqué y ahora ella anda más que yo.

viernes, 8 de octubre de 2010

La "insurrección popular" de la policía ecuatoriana



Por Dax Toscano Segovia

¿Levantamiento popular? ¿Intentona golpista? ¿Autogolpe? ¿Show mediático? ¿Qué aconteció el 30 de septiembre de 2010 en Ecuador?

Los pronunciamientos han sido diversos y desde distintas posiciones, si bien muchas de ellas coinciden.
 

Lucio y Gilmar Gutiérrez, dirigentes de Sociedad Patriótica, han señalado que la responsabilidad de los hechos la tiene Correa por su actitud prepotente y autoritaria. De igual manera han expresado que en el pueblo hay descontento frente a la situación generada por sus políticas. Ellos, sin embargo, al igual que sus partidarios, han deslindado responsabilidades frente a lo sucedido.

No obstante, la presencia de Fidel Araujo (militante de la agrupación política de Gutiérrez y asesor del ex-presidente) en el Regimiento Quito Nº 1, así como las declaraciones del propio Lucio y de su abogado Pablo Guerrero, quienes manifestaron que se debía disolver la Asamblea Nacional y que Correa debía renunciar, ponen en evidencia las verdaderas intenciones políticas de estos personajes.

Por su parte, el Partido Marxista-Leninista (PCMLE-estalinista), así como las organizaciones vinculadas a esta agrupación (MPD, FEUE), han expresado que lo que sucedió aquel día en el país fue una “insurrección popular” liderada por policías y un sector minoritario del ejército y la aviación ante las políticas de corte neoliberal llevadas adelante por el régimen de Correa, que ha conculcado sus legítimos derechos. Dirigentes del MPD, como Luis Villacís, expresaron públicamente su apoyo a la acción de los policías.

El Movimiento Pachakutik también se pronunció en defensa de la protesta policial.

Analistas políticos, académicos universitarios como Fernando Villavicencio, también han respaldado la acción de los policías. En su artículo “Rafael Correa y el Golpe de Estado del Cabo Cotonete”, Villavicencio exalta la lucha policial, a la vez que acusa al gobierno de haber tramado una obra teatral, que condujo a los hechos sucedidos el día jueves 30 de septiembre de 2010. Para el analista, Correa no estuvo secuestrado y, como lo han señalado los policías que estuvieron en el hospital de la institución, el mandatario tuvo la oportunidad de salir tranquilamente de ahí, incluso en medio de una calle de honor.

Si esto es real como señala Villavicencio: ¿por qué los policías cercaron el hospital?, ¿por qué se ensañaron contra los manifestantes que, “engañados” por el propio Correa y sus cercanos colaboradores, según la versión del articulista, querían arribar a las puertas del institución de salud para ver al presidente y acompañarlo en su salida?

A nivel internacional, el periodista y destacado luchador social Dick Emanuelsson se hizo eco de los pronunciamientos hechos por Edwin Bedoya, dirigente de la CEDOCUT y de Stalin Vargas, vocero del MPD, quienes han insistido en señalar que en Ecuador hubo una rebelión policial frente a las políticas del régimen que afectan a los sectores populares.

Contrario a lo expresado por los personajes y agrupaciones señaladas, los presidentes de Venezuela, de Bolivia, así como el gobierno de Cuba, fundamentalmente, condenaron con firmeza lo que calificaron como intentona golpista en Ecuador. De la misma forma emplazaron al gobierno estadounidense a que se pronuncie. No perdieron la oportunidad en señalar que detrás de esta acción estaría la mano de la CIA y sus organizaciones.

Militantes, pensadores y analistas de izquierda como Atilio Boron, Percy Alvarado Godoy, Narciso Isa Conde, Eva Golinger, han manifestado que sí hubo un intento de golpe de Estado, enfatizando que detrás de ello estuvo la mano de la oligarquía y la derecha ecuatoriana, así como del imperialismo estadounidense. La Corriente Marxista Internacional ha realizado planteamientos similares, haciendo un llamado para romper con el poder de la oligarquía y fortalecer la organización del pueblo, de la clase trabajadora ecuatoriana.

Entre los sectores de la derecha y la denominada “izquierda marxista” (estalinista) ecuatoriana existe plena coincidencia en sus planteamientos. Los medios privados ecuatorianos, en general, han rechazado la idea de que hubo un intento de un golpe de Estado. Una y otra vez han señalado como causas de lo que sucedió ese día a las políticas de Correa, así como a sus actuaciones autoritarias y prepotentes. El presidente fue el que provocó, fue un irresponsable al ir al foco de discordia, han señalado.

Diego Oquendo, periodista de Radio Visión, no se ha cansado de indicar que no hubo golpe de Estado, sino una insurrección.

De igual manera, aprovechándose de la coyuntura, los representantes de los medios privados no han perdido la oportunidad de reclamar una vez más el derecho a la “libertad de expresión”, supuestamente conculcada por el gobierno, frente a la medida de enlazar todas las cadenas a la oficial ECUADORTV. Este pronunciamiento ha sido respaldado por la SIP.

Tras los incidentes, las peticiones de amnistía para los policías involucrados en los acontecimientos de ese día se han sucedido unas a otras por parte de los asambleístas opositores al gobierno, principalmente de Sociedad Patriótica y del Partido Socialcristiano. Mientras el presidente Correa ha señalado que no habrá ni perdón, ni olvido y que se aplicarán las sanciones estipuladas en la Ley para los policías que participaron en esas acciones.

Para continuar con el análisis de lo sucedido el 30 de septiembre de 2010 en el país, es necesario tomar en consideración algunos planteamientos, que tanto los sesudos analistas de derecha e izquierda han obviado para emitir sus posiciones, lo cual les ha llevado a no identificar las causas reales que estarían detrás de esos hechos:

1. No se puede dejar de lado que en América Latina los sectores de la derecha política, las oligarquías vende patrias y el imperialismo tienen como interés fundamental retomar las posiciones que en los últimos años perdieron. El golpe de Estado en Honduras constituye un ejemplo de lo dicho, así como los constantes ataques contra los gobiernos de Hugo Chávez y de Evo Morales con el objetivo de desestabilizarlos. Igual ha sucedido con el gobierno de Correa, tal como lo demuestran las campañas llevadas adelante por personajes como Carlos Vera, Jorge Ortiz, Lucio Gutiérrez, Álvaro Noboa, Jaime Nebot, César Montufar, Pablo Guerrero, entre otros.

El gobierno de Correa, que dista mucho de ser un gobierno revolucionario, de carácter socialista, pese a esto constituye un estorbo para la política de dominación imperialista en el continente. No obstante el sinnúmero de contradicciones del actual gobierno en política internacional, los EE.UU. estarían gustosos de deshacerse de un presidente que se ha vinculado al ALBA, que ha propiciado la constitución del Banco del Sur, que ha jugado un rol fundamental en la OEA y UNASUR para hacerle frente a las políticas imperiales y que ha mantenido buenas relaciones con el presidente Hugo Chávez, Evo Morales y Raúl Castro.

2. Los grupos de poder político y económico se amparan en una poderosa campaña mediática para desprestigiar toda iniciativa, modelo o sistema que se oponga al capitalismo. Hay una satanización de lo que es el socialismo y el comunismo, tal como se lo hizo en la década de los 80 del siglo pasado en América Latina. Gobiernos progresistas y abiertamente de carácter revolucionario son estigmatizados, acusándoles de querer destruir a sus naciones con la aplicación de “modelos obsoletos”.

La propiedad privada constituye algo sagrado. Nadie puede ir contra eso, dicen los defensores del capitalismo. El gobierno de Correa, pese a que no ha dado señales concretas de que en el Ecuador su gobierno quiera aplicar medidas que posibiliten la construcción del socialismo, ha sido objeto de estos ataques. La cadena televisiva TELEAMAZONAS es la principal opositora al régimen del presidente Correa.

3. La CIA y sus organizaciones: USAID, NED, IRI, SIP, Freedom House, Fundación Heritage, están detrás de todas las campañas de desestabilización contra los regímenes opuestos a los intereses de las oligarquías latinoamericanas y del imperialismo yanqui. Millones de dólares han sido entregados a organizaciones civiles, incluidos grupos que representan posturas “progre”. Eva Golinger ha señalado que la USAID ha entregado aportaciones millonarias a Participación Ciudadana (dirigida anteriormente por César Montúfar), a la CONAIE, a Pachakutik, a la Corporación Empresarial Indígena del Ecuador (con la cual tiene vínculos la asambleísta opositora al gobierno de Correa, Lourdes Tibán).

4. De igual manera, la CIA ha penetrado los aparatos de seguridad del Estado en Ecuador. Altos oficiales de la policía y el ejército, que han sido victimizados por los medios, como el Mayor Manuel Silva, ex jefe de la UIES (Unidad de Investigaciones Especiales de la Policía) y el Coronel Mario Pazmiño, ex jefe de Inteligencia del Ejército, están estrechamente relacionados con la CIA. Además, estos oficiales han prestado buenos servicios a la inteligencia colombiana. En 2008 se presentó un Informe sobre la penetración de la CIA en las Fuerzas Armadas y la Policía, donde se demuestra los vínculos y la subordinación de estas instituciones con los aparatos de espionaje gringos, así como con la embajada estadounidense.

5. La institución policial, así como las fuerzas armadas en el Ecuador, históricamente se han puesto al servicio de los grupos de poder político y económico. La violación a los derechos humanos ha sido permanente por parte de estos aparatos represivos. No han estado del lado del pueblo y sus luchas. Por el contrario, han sido enemigos de las mismas. El informe presentado por la Comisión de la Verdad, constituida bajo el gobierno de Correa, pone en evidencia la práctica permanente y sistemática de la violencia por parte de la policía y las fuerzas armadas sobre la población. Basta recordar la institucionalización de la tortura bajo el gobierno de León Febres Cordero, para silenciar a quienes se les calificó como terroristas.

Sin perder de vista lo expuesto, cabe plantear tres interrogantes:

1. ¿La derecha y el imperialismo estadounidense están libres de culpa en lo que aconteció el 30 de septiembre de 2010 en Ecuador?

2. ¿Hubo realmente una “insurrección popular”, encabezada por la policía, contra el gobierno de Correa?

3. ¿La institución policial actuó en defensa de los intereses del pueblo?

El texto de Lenin: “El Estado y la revolución”, permite comprender el rol de la fuerza pública.

El Estado es un aparato de represión de la clase dominante. No es neutral. No representa los intereses de la mayoría.

Para llevar a efecto su tarea, el aparato estatal está conformado por fuerzas que ejercen acciones represivas directas contra la población para de esa manera garantizar los intereses de la clase detentadora del poder. El ejército y la policía son los instrumentos fundamentales de la fuerza del Poder del Estado, decía Lenin.

Esos destacamentos especiales de hombres y mujeres armados están conformados, generalmente, por gente del pueblo. Eso es verdad. Pero de ahí a deducir que por ello se alinean con los intereses de las masas, hay un gran trecho. Estas fuerzas del orden tienen como misión defender al sistema y a sus amos que les dan de comer. Sólo se levantan, si lo hacen, cuando ven afectados sus intereses económicos, sus privilegios, como lo demuestra la acción llevada a cabo fundamentalmente por los policías en Ecuador.

La protesta se produjo como rechazo a la posibilidad de perder privilegios, canonjías que los policías han tenido. El malestar continúa en ese sentido, aunque con la homologación salarial que el gobierno de Correa ha efectuado, las remuneraciones de los integrantes de las instituciones armadas mejorarán sustancialmente.

Habría que esperar para saber si los policías y militares, ya contentos con sus nuevos salarios, van a luchar por los intereses del resto de la población. De igual manera, habría que ver si es que en un momento determinado en que la población salga a protestar por sus derechos y mejores condiciones de vida, la policía no va a reprimirla.

La “izquierda marxista” y los sesudos intelectuales “progre” no han perdido la oportunidad para hablar de la extracción popular de la tropa. Son el “pueblo uniformado”, dicen. Lo que no analizan es el rol que tienen esos aparatos represivos en la sociedad, así como la ideología que terminan asumiendo en los cuarteles donde les inculcan el odio a las ideas socialistas, al comunismo.

Asimismo, dejan de lado la personalidad de los individuos que trabajan en esos aparatos represivos, que se caracterizan por ser obedientes, disciplinados, sumisos y serviles frente al orden establecido. Podrán rebelarse frente a un gobierno para defender sus intereses, pero eso no les quita la condición de ser instrumentos al servicio de la clase que detenta el poder. Son enemigos de las luchas populares.

La actuación de la tropa policial el día 30 de septiembre de 2010, confirma lo expuesto. Asesinato de un estudiante universitario e incitación para hacer lo mismo con el presidente Correa, disparos de gases lacrimógenos contra los manifestantes pacíficos, utilización de gas pimienta, agresiones físicas, amedrentamiento a la población, robo y destrucción de cámaras y teléfonos celulares, destrucción de vehículos es lo que caracterizó a la acción criminal de los policías contra el pueblo.

La indiferencia frente a los saqueos que se dieron en varias ciudades, demostraron la falta de preocupación de la policía por el pueblo. Esto formó parte de un plan muy bien estructurado para sembrar el caos en el país, demostrar que no había gobierno y propiciar la caída del régimen de Correa. Pese a todos estos hechos, todavía pretenden encasillar la realidad a la torpe idea de que en el país no hubo una intentona golpista. Que los golpes no los hacen las tropas, sino los oficiales, dicen los analistas de derecha e “izquierda”. ¡Qué estrechez de pensamiento!

Las tropas policiales y militares participaron en el golpe de Estado en Chile en 1973 y más recientemente en Honduras, en el año 2009. Los que planifican pueden ser otros, tras bambalinas o en forma abierta. Pero los que ejecutan esas acciones son los individuos que conforman esos aparatos represivos. Si se niegan, no les queda más que asumir las consecuencias de sus actos: ser fusilados, encarcelados, torturados o, en su defecto, abandonar esos aparatos para pasar a engrosar las filas de las y los combatientes populares. Solamente cuando la tropa y la oficialidad se conciencian a partir de las condiciones materiales de existencia de la población más pobre, así como por un adecuado trabajo político, la policía y el ejército se pondrán del lado del pueblo.

En Ecuador, el día 30 de septiembre de 2010 la policía atacó al pueblo. Ese día los policías lucharon por sus intereses particulares, no los de la mayoría de la población. En esa jornada, la policía vitoreó a un enemigo de la lucha popular, el Coronel Lucio Gutiérrez. En esa fecha, una vez más, la policía demostró estar en contra del pueblo.

Estos elementos son los que no deberían perder de vista quienes desde posiciones supuestamente de izquierda, se ponen del lado de los represores históricos del pueblo y de quienes están detrás de ellos: la oligarquía vende patria y el imperialismo yanqui.

Ojalá esa izquierda y sus sesudos analistas e intelectuales, no pidan amnistía para estos policías, enarbolando la política cínica del perdón y olvido.


Los enemigos de mis enemigos, no son necesariamente mis amigos. 

La clase trabajadora ecuatoriana debe organizarse para hacerle frente a la derecha, a la oligarquía y a la intervención del imperialismo yanqui. De igual manera debe prepararse para exigirle de una vez a este gobierno que dé un giro radical a la izquierda y que ponga en práctica medidas que posibiliten la construcción de un sistema político-económico distinto al capitalismo. 

Eso, por ahora.

Quito, 5 de octubre de 2010

sábado, 2 de octubre de 2010

Comandante Jorge Briceño: ¡No has muerto, estás en medio de la pólvora, de pie!


Por Diógenes Alejandro Xenos
 

Las bestias de Sodoma y Gomorra se revuelcan de felicidad en los charcos de sangre generados por los bombardeos criminales perpetrados contra la insurgencia fariana. Los golpes han sido duros para las y los combatientes de las FARC-EP. El asesinato de los comandantes Domingo Biojó y Jorge Briceño, así como posiblemente de Lucero Palmera, compañera de Simón Trinidad, y de alrededor de 60 guerrilleros, enluta a las fuerzas revolucionarias no sólo en Colombia, sino en América Latina y en otros lugares del mundo en los que se lucha contra el imperialismo, las burguesías y las oligarquías vende patrias. 
 
Las y los cretinos periodistas al servicio de falsimedia no disimulan su felicidad. No satisfechos con la desaparición física de las y los combatientes de las FARC-EP, pretenden enlodar su imagen   lanzando todo tipo de infamias, calumnias y falsedades sobre quienes han entregado su vida por la causa de la liberación del pueblo oprimido y explotado de Colombia.  

La guerra psicológica llevada a cabo por el imperialismo, las oligarquías y su industria mediática para generar una imagen negativa de la insurgencia revolucionaria colombiana es permanente. A través de una poderosa campaña propagandística centrada en la mentira y en la generación del miedo entre la población, se ha desprestigiado a las FARC-EP, organización revolucionaria que hoy es presentada como un cartel de la droga, como una agrupación terrorista, sin ideales políticos. 

Tras el asesinato del Comandante Jorge Briceño, se ha puesto en ejecución todo el arsenal de infamias e insultos que los detentadores del poder tienen para referirse a quienes osan hacerles frente. 

Juan Manuel Santos, actual Presidente de Colombia, con su sonrisa macabra, deleitándose por el asesinato del Comandante de las FARC-EP, al igual que lo hizo cuando fue Ministro de Defensa del gobierno uribista y dio a conocer la noticia del asesinato del Comandante Raúl Reyes, dijo: “El símbolo del terror en Colombia ha caído”. De inmediato, los borregos mediáticos han repetido una y otra vez la frase expresada por Santos, a la vez que han ido elaborando un sinnúmero de informaciones, con hechos sacados de contexto o simplemente apócrifos, para “demostrar” la crueldad del hombre que para ellos ha sido el “más malo” en la historia colombiana. 

Los paracos Castaño Gil, Jorge 40, Salvatore Mancusso, ejecutores de las políticas criminales de la oligarquía colombiana, causantes de los crímenes y las matanzas más terribles contra la población pobre e indefensa, principalmente en el campo, los mismos que gozaron del apoyo y protección del ejército criminal de ese país para aniquilar la base social de la guerrilla, no deben ser mencionados como los verdaderos ejecutores de la violencia en Colombia. Mucho menos los generales carniceros como Rito Alejo del Río, Mario Montoya, Freddy Padilla de León, Óscar Naranjo, todos ellos involucrados en el negocio de la droga, asesinatos contra la población civil y violación de los derechos humanos. Ellos, responsables directos de los falsos positivos, de la masacre de la población campesina para hacerlos pasar como guerrilleros y cobrar las recompensas económicas, no son el símbolo del terror sino de la paz que quieren imponer a Colombia a punta de bombardeos. Así de hipócritas, cínicos y mentirosos son los medios al servicio de los poderosos.  

No han escatimado absolutamente nada para atacar la figura del Comandante Jorge Briceño. Abundan editoriales, escritos donde se lo califica de terrorista, asesino, psicópata, inhumano, autoritario, estafador. Otros, embriagados de odio, repiten lo que los “neutrales” oficiales del ejército colombiano afirmaban del legendario guerrillero a quien lo inculpan de haber  tenido el “comportamiento de un narco, de haber sido bebedor de whisky y coñac y de tener una alimentación privilegiada, llena de gustos y caprichos”. 

¡Cuánto excremento difunde la propaganda del imperialismo y la oligarquía contra la insurgencia revolucionaria colombiana! 

Se escudan en su moral burguesa, hipócrita, pacata, para juzgar a otras y otros, ocultando lo que ellos hacen. Habría que preguntar a esos cretinos quiénes son los que están en los prostíbulos de lujo, quiénes derrochan dinero en bebida y drogas, quiénes despilfarran fortunas en el juego, quiénes se alimentan hasta el hartazgo en los grandes bufetes de sus palacetes. 

Si el “Mono Jojoy” hubiese tomado un trago en alguna ocasión, comido algo delicioso o incluso poseído alguna cosa valiosa como quieren espectacularizar sus detractores con el supuesto hallazgo de un reloj Rolex, eso no afectaría, en ningún sentido, su condición de revolucionario. Al contrario, permite verlo en su dimensión humana, porque las y los seres humanos tienen derecho a satisfacer determinados deseos para convertirlos en placeres, siempre y cuando estos no se consigan por medio de la explotación del trabajo ajeno, del abuso e imposición de los poderosos frente a los débiles.   

¿Pueden demostrar estos cretinos mediante alguna prueba contundente que Manuel Marulanda, Raúl Reyes, Jorge Briceño tuvieron alguna posesión? ¿Qué vivieron rodeados de comodidades? ¿Qué estuvieron rodeados de lujos? Ellos vivieron como lo que fueron: hombres del pueblo trabajador, luchadores implicados profundamente con la revolución, combatientes guerrilleros. Gozaron del privilegio de compartir con la gente humilde, con el campesinado. Disfrutaron de la naturaleza, de la selva, de sus árboles y sus ríos, pero también supieron vencer con valentía las dificultades que el entorno les generaba. ¿Podrían quienes quieren mantener sus privilegios soportar el intenso calor, las fuertes lluvias, los zancudos, el paludismo, las culebras, el “pito” y demás adversidades? ¿Dejaría la oligarquía sus clubes privados, sus casinos para adentrarse en la jungla? Ni siquiera los soldados del ejército fascista lo hacen, porque ellos no están permanentemente en la selva, porque sus helicópteros los transportan directamente a sus cuarteles para que se relajen. Jorge Briceño, en cambio, no se doblegó incluso frente a los problemas generados por un deterioro de su salud. 

El “Mono Jojoy” si fue un hombre intransigente. No cedió un ápice en sus principios y en los de la organización revolucionaria de la cual fue su Comandante Militar. Que no tenía pelos en la lengua, también. Y que cuando mando a la Constitución y las leyes de Colombia al carajo, tuvo plena razón. ¿Acaso no luchan las FARC-EP contra el Estado oligárquico? Entonces ¿por qué tendrían que aceptar esa normativa jurídica? Para los poderosos, para la gente engañada por la maquinaria propagandística transmitida a través de falsimedia, las leyes son sagradas.  La ley, decía Marx, no es otra cosa que la expresión de la voluntad de la clase dominante y, a través de ella, los poderosos pretenden justificar legalmente su dominación. A esa “legalidad”, como marxista-leninista que fue, se enfrentó el Comandante Jorge Briceño. 

Para deshonrarlo, lo acusan de haber cometido un sinnúmero de crímenes y de haber sido el responsable de diversas acciones militares que provocaron la muerte de varios soldados y policías. ¡Cuánta estupidez y pusilanimidad hay en quienes expresan esto! 

La forma en que estructuran su discurso está diseñada para confundir. Cada palabra tiene la intencionalidad de falsear la realidad. Cuando el ejército criminal colombiano da de baja a los combatientes revolucionarios, hablan de guerrilleros muertos en combate. Incluso exaltan las cifras de caídos. Cuando la guerrilla da de baja a quienes los combaten, hablan de los asesinatos que los terroristas han causado a policías o militares. La deshumanización de la insurgencia es parte de la guerra sicológica que lleva adelanten los grupos de poder en Colombia para hacerles ver como bestias. 

Jorge Briceño fue un gran estratega militar. Su genialidad en este campo permitió propinarle a la policía y al ejército colombiano duros golpes. Nunca abandonó a sus tropas, combatió junto a ellas, compartió cada  momento con sus camaradas, lo cual hizo que se ganara la admiración y el cariño de la guerrillerada. En su mente siempre estuvo, como lo estuvo en la mente de Manuel, la necesidad de lograr la liberación de las y los guerrilleros farianos presos. Lograr el canje era la solución. Pero para lograrlo había que dar un sacudón al Estado colombiano, a la sociedad misma, haciendo prisioneros a los peces gordos de la política de ese país. ¿No es legítimo eso? ¿No han sido esos políticos los responsables de lo que sucede en Colombia? ¿No forman parte de los grupos de poder que han sumido en la pobreza al pueblo colombiano?

Y de nuevo las acusaciones: ¡Que las FARC-EP lanzan ataques contra la población! ¡Que asedian y destruyen poblados! Si bien es cierto que en la confrontación militar la población civil es la más afectada desde todo punto de vista, no hay que olvidar que las FARC-EP no atacan poblaciones, sino guarniciones, cuarteles militares o policiales y que los cercos guerrilleros están dirigidos contra soldados y policías. Pueden cometerse errores, eso es innegable. De ahí a afirmar lo otro, es parte de la falsificación que realizan con el objetivo de desprestigiar el accionar guerrillero. 

Mentirosos contumaces, quieren achacarle al Comandante fariano la autoría de hechos que las FARC-EP no los han cometido, como la explosión de una bomba en el lujoso Club El Nogal, en la ciudad de Bogotá. Si investigaran o dijeran lo que saben, la gente podría conocer en primer lugar que en ese club los paramilitares planificaban sus políticas y, en segundo lugar que el atentado fue planificado y ejecutado por los propios paramilitares.   

Sedientos de sangre, hoy están felices por los golpes propinados a la insurgencia fariana. Lo que no dicen es que la guerra todavía no la han ganado, que los éxitos obtenidos lo han logrado por el uso de una tecnología militar superior que para la insurgencia es imposible tenerla, que si bien han dado golpes certeros a las FARC-EP, esta organización revolucionaria, lejos de debilitarse o de estar al borde de  la derrota, se ha fortalecido tras los ataques sufridos en marzo de 2008 que significaron la muerte del Comandante Raúl Reyes, que según las propias versiones de los oficiales del ejército colombiano, las tropas no pueden combatir en forma efectiva contra las fuerzas guerrilleras en el territorio selvático, lo cual demuestra un mayor conocimiento del terreno y la zona selvática por parte de la insurgencia. 

¿De qué se vanagloria el ejército colombiano? 

Para matar al Comandante Jorge Briceño utilizaron 7 toneladas de bombas, 72 aeronaves, entre aviones y helicópteros. No combatieron en tierra, lo bombardearon. Mientras abajo, pese a la destrucción provocada por la salvaje agresión, los guerrilleros sobrevivientes batallaban con valentía frente al cobarde ataque. 

Aviones Super Tucano, helicópteros Black Hawk, bombas con tres efectos: uno que enciende fuego, uno de onda explosiva y otro de fragmentación que expulsa esquirlas fueron algunas de las armas que se utilizaron para acabar con la vida del legendario guerrillero.   

Más allá del ataque, la destrucción provocada y la muerte de combatientes guerrilleros, las FARC-EP demuestran organización, trabajo y decisión combativa. Campamentos bien estructurados, trincheras, redes de comunicación y abastecimiento, alimentos necesarios para las y los combatientes indican que lejos de ser una guerrilla diezmada, las FARC-EP tiene la capacidad de reorganizarse frente a las adversidades y de readaptarse a las diversas condiciones de lucha que las circunstancias del combate con el enemigo le imponen. 

El Estado colombiano y sus fuerzas militares se jactan de realizar operaciones exitosas, gracias a tareas de “inteligencia”. Hay que reconocer que gracias a las actividades de los aparatos de seguridad y sus equipos de espionaje han logrado infiltrar elementos en las fuerzas guerrilleras. Eso históricamente ha sucedido dentro de las organizaciones revolucionarias, sobre todo con aquellas que están sometidas a condiciones difíciles de lucha como resultado de la persecución y represión. Pero más que todo, los datos que ha podido obtener la “inteligencia” colombiana se ha debido a la política de delaciones fomentada por la Seguridad Democrática uribista que mediante el pago de jugosas recompensas compra a los más débiles ideológica y políticamente, a los indecisos, a los que no les interesa sino solamente su bienestar. Esa “inteligencia” está nutrida de datos proporcionados por traidores, por sapos, por delincuentes que venden su alma al mejor postor. Ahí está Karina, mujer que perdió su condición de revolucionaria para convertirse en una vulgar informante del ejército, todo a cambio de unas monedas. 

Las FARC-EP deben estar atentas frente a esto. Fortalecer las medidas de seguridad y las tareas de inteligencia y contrainteligencia. La compartimentación de la información es muy necesaria y la duda frente a personas que de una u otra manera no han sido probadas dentro del combate político-militar. De igual manera, hay que prestar atención a visitantes y saber distinguir entre quienes van por solidaridad a un campamento guerrillero y quienes pueden ir a espiar y obtener datos para el enemigo. 

El presidente Juan Manuel Santos y su Ministro de Defensa Rodrigo Rivera hablan de paz y “prosperidad democrática”. La paz que desean es la de los cementerios. La forma de lograrla los bombardeos, los falsos positivos, los asesinatos, las fosas comunes como la de La Macarena. 

Las FARC-EP a través de su Comandante Alfonso Cano, hizo un llamado a la paz y al diálogo. La respuesta fue arreciar contra la organización revolucionaria y cerrar toda posibilidad de solución política al conflicto. 

Ahora lanzan sus cobardes ataques contra Piedad Córdoba, mujer digna que ha luchado por la paz, lo cual para la política guerrerista del Estado colombiano es un obstáculo. Les duele las verdades que dijo “La Negra” al señalar en Europa que “Colombia es una fosa común, el mayor cementerio de América Latina”, convertida en esto por militares y paramilitares de ese país que han asesinado a gente del pueblo.   La inhabilitación política de Piedad Córdoba, así como su judicialización no es más que parte de la estrategia del régimen fascistoide colombiano para quitarse de encima a esta luchadora por la paz. Mientras, el gobierno de Obama certifica al gobierno colombiano por su defensa y respeto de los derechos humanos. ¡Cuánto cinismo!

Para ocultar la intervención gringa en el conflicto, el aparato de propaganda del ejército colombiano quiere hacer aparecer la operación que dio muerte al Comandante Jorge Briceño como estrictamente desarrollada por las fuerzas militares de ese país. Sin embargo, por información proporcionada por oficiales del ejército colombiano, reproducida por los medios, se indica que la operación fue planificada en la base gringa de Larandia. ¿Los asesores gringos estuvieron de espectadores o al margen de lo que se planificó? ¿De dónde proviene la tecnología militar de la que hace uso el ejército colombiano?

Detrás de todo esto está la mano del imperialismo yanqui y de los aparatos de espionaje del sionismo israelí. 

Nuevas acciones criminales contra la insurgencia colombiana se están planificando. Eso es un hecho comprobado por las mismas declaraciones de Santos. Las FARC-EP deben estar en estado de máxima alerta. No hay que darle, como decía el Che, ni un tantito así al enemigo. La propaganda enemiga quiere crear zozobra, incertidumbre entre las filas guerrilleras. Hablan de divisiones, de pugnas, de la existencia de un ala militar y un ala política en las FARC-EP. Cretinos, miserables no han llegado a entender la capacidad de esta organización revolucionaria para dialécticamente sobreponerse a los reveses y reorganizar su plan estratégico para continuar en la lucha, mientras el Estado colombiano se niegue a la solución política. 

La lucha es dura, pero continúa. No podrán vencer los enemigos del pueblo. El ejemplo del querido “Mono Jojoy” servirá para que entre las filas de la guerrillerada fariana se forjen hombres y mujeres que, lejos de pensar en la obtención de beneficios materiales, luchen por construir una Patria Nueva y Socialista en Colombia, tal como lo hizo el gran estratega militar de las FARC-EP. 

¡Gloria eterna a los héroes caídos en la resistencia al opresor!
¡Gloria eterna a todos los combatientes que han entregado su vida por la causa de la liberación de nuestro pueblo!
¡Hemos jurado vencer y venceremos!

Patria Grande, 1 de octubre de 2010