jueves, 22 de septiembre de 2011
Necesitamos poder, por Iñaki Gil de San Vicente
NECESITAMOS PODER
Entre miles de noticias idénticas, cuatro muy recientes nos enfrentan al problema del poder. Una, el FMI exige a la burguesía griega que condene al desempleo a 100.000 trabajadores más. Dos, la transnacional Renault advierte a Japón que puede deslocalizar su empresa en Yokohama si no toma medidas para contener la revalorización del yen con respecto al dólar y al euro. Tres, los EE.UU. salen una vez más en defensa de Israel y en contra del derecho palestino a su propio Estado. Y cuatro, euroalemania aplaude a la burguesía española por el golpe constitucional que amputa todavía más las raquíticas libertades y derechos aún supervivientes. Las cuatro tienen relaciones directas e indirectas con Euskal Herria, hacen referencia al papel de los Estados, a las grandes corporaciones transnacionales, a las agencias imperialistas que defienden los intereses del capital financiero, y a la función del miedo y de la violencia en la política en cuanto economía concentrada. En síntesis tratan sobre la dialéctica entre el poder del capital y la explotación de los pueblos sin poder propio.
Hemos escogido estos ejemplos no sólo porque son recientes sino porque plantean problemas que en apariencia se mueven en la estratosfera de la alta política, pero que en realidad bullen en la materialidad de la vida cotidiana de los pueblos machacados. Por debajo de esas grandes noticias se agitan las resistencias y los debates por mejorar las formas de organización de las gentes. El pueblo palestino, dividido y machacado, ha tenido que experimentar todas las formas organizativas posibles, y el pueblo griego ha recordado en poco tiempo las formas de autoorganización con las que resistió a los nazis y a los británicos. La clase obrera del Estado francés ha sostenido huelgas vibrantes en 2010 mientras que las grandes empresas de su burguesía saqueaban el mundo, y en el Estado español la debilidad histórica de las izquierdas dificulta el despegue de las resistencias, mientras las naciones oprimidas caminamos por delante. A lo largo de estas y otras prácticas muy anteriores, se aprecia una dinámica de avance inestable e inseguro, oscilante, con retrocesos y derrotas, que puede ir del contrapoder al poder popular y al Estado obrero pasando por el doble poder. Hablamos de una dinámica histórica que en sus embriones aparece ya en la autoorganización clandestina de los trabajadores ingleses desde finales del siglo XVIII, con su autoorganización, solidaridad y ayuda mutua, marchas, manifestaciones, huelgas y sabotajes. Un siglo después, desde finales del XIX, la misma dinámica empezará a extenderse por Hego Euskal Herria conforme avanza la industrialización. Y lo mismo sucederá, pero a una escala cualitativamente superior y más rica a partir de finales de la década de 1950 con el inicio del proceso que culminará con la fusión del independentismo con el socialismo.
Una colectivo obrero que se organiza para legalizar una asamblea, una asociación de vecinos, un grupo de estudiantes, un colectivo feminista que logra que se juzgue a un agresor, un ayuntamiento que pasa a manos del pueblo, etc., son prácticas de contrapoder porque han logrado asentar una fuerza clasista, popular, social, vecinal, de sexo-género, que, en su campo de acción, detiene un cierre de empresa, una urbanización irracional o cualquier otro ataque del poder dominante; o al menos lo condiciona fuertemente. Y tanto más son un contrapoder en la medida en que su acción se inserta en una estrategia independentista, de fortalecimiento de la identidad y lengua vasca. Pero por la misma naturaleza de la política como economía concentrada que en última instancia depende del Estado ocupante, por esto, el contrapoder nunca es estable porque es inmediatamente combatido, sometido a toda serie de presiones. Un contrapoder que se apalanque a la defensiva dura poco, empieza a desanimarse si no consigue más conquistas. La lucha ofensiva es la vida del contrapoder y ello hace que, si quiere existir, ha de dar el salto al doble poder. No hay otra alternativa a la luz de la experiencia histórica, y por tanto de la teoría.
De la misma forma en que todo contrapoder que se detiene en su avance empieza a debilitarse y, más temprano que tarde, a retroceder, lo mismo le sucede pero a escala más amplia y rápida a las situaciones de doble poder. Un contrapoder estable, por ahora, son los ayuntamientos y otras instituciones “superiores”, y pueden y deben constituirse en doble poder gracias a su capacidad pedagógica, concienciadora, de planificación democrática, etc., pero chocarán con más y más resistencias desde el Estado español y sus peones autóctonos. El doble poder se caracteriza por su capacidad de derrotar planes importantes del poder opresor, desde urbanísticos hasta sociales, culturales, lingüísticos, ecológicos e incluso, y sobre todo para activar vías socioeconómicas muy progresistas que pueden, si se quisiera hacerlo, empezar a minar algunas bases de la propiedad privada y de la fuerza represiva del Estado. Por ejemplo, cooperativismo popular, de producción y consumo, recuperación pública de empresas y de bienes comunes, redes de intercambio justo interno e internacional, economía solidaria y préstamos sin interés, bancos de tiempo, yacimientos de trabajo social, seguridad colectiva democrática, lucha masiva por la amnistía, etc. Pero estas vías deben asentarse en una creciente movilización política de masas en la que el pueblo trabajador sea la fuerza directora, y dentro de este la clase obrera. Si el doble poder no avanza, retrocede.
Hablamos de la dialéctica entre reforma y revolución, programa mínimo y programa máximo, autogobierno tolerado e independencia socialista. En un capitalismo en crisis, nada de esto debe hacerse sin un programa de integración de las mal llamadas “clases medias” y de la pequeña y mediana burguesía, a distintos niveles obviamente, pero debe hacerse. No es un debate nuevo en la historia política, se remonta, como mínimo, a la revisión crítica de los errores cometidos por las fuerzas revolucionarias en 1848-49. El capital aprendió de la Iglesia a manipular las conciencias y a dirigir la estructura psíquica de franjas sociales y clases intermedias hacia la obediencia a la “figura del Amo”. Es cierto que la opresión nacional dificulta la tendencia latente hacia el autoritarismo, presidencialismo y fascismo, reserva reaccionaria que duerme como un virus en el inconsciente de masas. Pero la conciencia nacional no es una vacuna perfecta, necesita de una praxis estratégica que ilumine siempre los objetivos irrenunciables. Por esto, es vital seguir avanzando del doble poder al poder popular, al Estado vasco inserto en la República Socialista Vasca. El doble pode se extingue o es ahogado en sangre si no avanza al poder estatal, popular.
Comprendemos ahora mejor el significado práctico e inmediato de las cuatro noticias con las que iniciábamos este artículo. La necesidad de un Estado es innegable para las naciones oprimidas si queremos sobrevivir en la mundialización capitalista. Incluso los pueblos formalmente soberanos necesitan recuperar la independencia económica que sus burguesías han entregado al imperialismo, y en este contexto todo Estado que quiera defender a su pueblo ha de avanzar al socialismo con el poder popular y la solidaridad internacionalista. No hay otra alternativa, de lo contrario será engullido por la desnacionalización inherente a la expansión del capital, y re-nacionalizados, subsumidos, en las nuevas formas ideológicas y culturales creadas por las reordenaciones imperialistas que están teniendo lugar. Sin un Estado vasco, seremos una región inserta en un protectorado económico con forma de Estado periférico de la UE.
IÑAKI GIL DE SAN VICENTE
EUSKAL HERRIA 21-IX-2011
miércoles, 21 de septiembre de 2011
domingo, 18 de septiembre de 2011
viernes, 16 de septiembre de 2011
Felicidades Camarada Iñaki Gil de San Vicente
Iñaki Gil de San Vicente, Amigo, Camarada, Compañero, quien como dijera Justo de la Cueva es el más grande pensador, teórico revolucionario marxista del siglo XXI, consecuente con sus ideas a través de su práctica revolucionaria, de su ética comunista, ha arribado a sus 59 años de edad con una vitalidad y lucidez que nos llena de orgullo. A Iñaki, le damos las gracias por sus enseñanzas, por su desprendimiento, por su amistad sincera y su ejemplo revolucionario. A ti hermano de lucha, hago extensiva la poesía que Jesús Santrich, amigo poeta, líder guerrillero, revolucionario y hermano también muy querido, dedicara a Julián Conrado, el cantor del pueblo. ¡Qué cosa más maravillosa! Tres hermanos reunidos en un momento histórico importante: Iñaki, Jésus Santrich y Julián Conrado. De seguro, la victoria será nuestra.
DAX TOSCANO, 18 de septiembre de 2011.
AMIGO, CAMARADA, COMPAÑERO
A Julián Conrado, cantor
de la insurrección
Me asaltó la idea
de decirte algo...
porque eres mi amigo,
mi camarada,
mi compañero...;
me asaltó la idea
de expresar de manera breve
lo que en ti yo veo
y sólo supe decirte,
guerrillero,
que...,
juntas los versos,
unes las notas,
levantas tu canto,
intuyendo la justicia...,
arrancándole a la vida
nociones de patria nueva;
armas en canciones
mensajes de amor
imaginando el fuego
gestor del hombre nuevo...,
ola inmensa del ejemplo comunero.
Sólo supe decirte
que escucho en tu palabra
presagios de libertad
que derrotan los temores
contra toda mácula de maldad
que pretenda destruir
al pescador de nuestros sueños...
Sólo supe decirte,
que te he visto abordando
tus botas viejas
para emprender las rutas
de la lucha
llevando a cuestas
tu equipo montañero
cosido con las mismas manos que marcan la nota
y empuñan el fusil
y le hablan al pueblo
mientras palpas la inspiración
que logra la complementación
entre el combate y el amor certero.
Sólo supe decirte,
que te he visto expresarte puro
sin rencor,
aunque te toque posar de duro...,
y te he imaginado constructor
del asalto mismo de los cielos,
pregonando
el anuncio inaplazable
de la terrígena paz sin hambre
como sueño primero.
Y te he sabido,
en fin,
reflejado en el espejo
de nuestra breve historia,
como profeta caribe
que levanta con esplendor
el fuego del acero,
con la misma pasión
con que aprendes el canto lamento
de la gaviota marina
que se mece en el viento.
Sólo supe decirte,
sin bonitas palabras,
pero como mensaje sincero,
que te siento mi amigo,
mi camarada...,
mi compañero.
jueves, 15 de septiembre de 2011
miércoles, 14 de septiembre de 2011
martes, 13 de septiembre de 2011
¡Allendiando!, por Julián Conrado
¡ALLENDIANDO¡
Ayer supe por la prensa que me trajo el carcelero
que en Chile el pueblo se encuentra allendeando que alegría!!!
Recordé la marcha aquella contra el golpe traicionero
la paliza que me dieron desalmados policías
Coro
Que de septiembre
mil novecientos setentitrés
floreció Salvador Allende
se pudrió Pinochet
Así conocí a Camila compañera de las uvas
entre Alí Primera y Víctor Jara puse tu fotografía
Camila tiene en sus ojos de los pueblos la ternura
Neruda escribió en su risa la más hermosa poesía.
Coro
Que de septiembre
mil novecientos setentitres
floreció Salvador Allende
se pudrió Pinochet.
¡VAMOS CHILE CARAJO!
¡Amando venceremos!
Julián Conrado
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